Faltaban cuatro días para celebrar la boda y aunque Victoria tenía que estar en cama descansando, la verdad para una mujer que estaba acostumbrada a andar en movimiento era muy difícil quedarse en cama sin mover un solo pelo, para ese lunes tenía que presentarse en la tienda de lencería pues llegaban nuevas piezas a las vitrinas y necesitaba ver cuál era el inventario completo, Tom no estaba del todo contento con la idea de que fuera a trabajar, pero detenerla cuando se le metía algo entre ceja y ceja era como hablar con una pared. Bajo del auto tomando la mano de Teo y fue directo al local donde la gerente ya la estaba esperando, las nuevas piezas de ropa ya estaban en la bodega y solo faltaba revisar su estado, ingresarlas en el inventario y revisar los planes de venta, aunque la tiend

