Pov. Kiara Sus brazos fuertes me dejan sin oxígeno, me cuesta respirar y siento el más puro miedo pero a la vez mi cuerpo lo recorre una extraña electricidad, que crepita entre sus orbes y la manera en que cambian de color cuando me analizan con la misma mirada de antes, exitación, lujuria, posesión, rabia e incluso asco. Tengo que apretar los muslos ante su próxima cercanía, sus músculos son como una invitación al pecado, casi parece un ser de otro mundo. - Estás tan necesitada- gruñe olfateando mi cuello y pega su cuerpo completamente al mío cayendo directamente entre mis muslos su dureza hace contacto directo con mi centro palpitante y se me escapa un jadeo entrecortado. Por Dios, es tan grande y es monstruoso que me guste su vaiven y que a penas pueda tener el control y pedirle

