—Bruno… Serguéi te busca. Con esas palabras sentí como mi ego herido crecía y al mismo tiempo mi corazón se aceleró ya que me causa muchísima angustia saber que va a decirme Serguéi. Necesito que me incluyan en esta misión, así podré tener acceso a más información relacionada con Jair. Llegué a la oficina de Serguéi y apenas toqué la puerta él me dio autorización de entrar. —Bruno, ¿Cómo te ha ido? —Serguéi me hablaba desde su escritorio, mientras yo me mantuve de pie en la entrada de su oficina. —Aburrido señor, últimamente no se me entrega ninguna misión y mis compañeros han estado muy ocupados como para hacerme compañía en mis entrenamientos extras. —Calma tigre, sé que te habrás sentido excluido estos días… Pero no te tienes que sentir así. Todos tenemos una habilidad especial, me

