ALEXEI MORDASHOV La reunión en Inglaterra será en dos semanas, a partir de hoy. La voz de Janet resonó en mi oficina mientras dejaba un fajo de documentos sobre el escritorio. No necesitaba que me lo recordara. Aquel viaje había estado en mi mente durante meses. Era fundamental para el futuro de la empresa, una pieza clave en nuestra para terminar con la expansión internacional. No podía darme el lujo de errores. En Inglaterra tenía tres objetivos principales: primero, asistir a la gran gala de mi madre (la madre de Demon), no solo para brindarle apoyo, sino también para hacer nuevas conexiones valiosas; segundo, la conferencia en la que, finalmente, podría anunciar la expansión de las empresas a nuevos países, y tercero, una cátedra en la Universidad de Oxford, mi alma mater, donde imp

