ALEXEI MORDASHOV Tu intimidad es perfecta, es estéticamente perfecta, le digo dándole pequeñas caricias. Mi mano recorre toda esa zona, la cual llora por tener la liberación que quiere y necesita Y nuevamente la ataco con mi boca y mi lengua, la que hace que mi conejita arquea la espalda del placer que recibe, hasta que siento que su respiración se vuelve errática y sus piernas empiezan a temblar lentamente y me regala su primer orgasmo. Y sin que se pudiera recomponer de su orgasmo, ingresa lentamente, a lo que mi pequeña se aferra a mis brazos, buscando un salvavidas. Me acerco y la beso apasionadamente para que no piense en el dolor. Una vez dentro abandonó sus labios y veo sus ojitos cerrados, con una lágrima corriendo por su costado. La besó tratando de calmar su dolor. Cuando su

