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2338 Words
Mi madre un día me dijo que la r**a no clasifica, que lo que clasifica son las intenciones. Siempre creí que desde la guerra que interpuso el Rey todo cambió. Yo no estuve en ella por mi pequeña edad, sin embargo siento rencor y molestia por las muertes causadas. La familia Mclaren Williams siempre se clasificó como una al cual si se meten contra ellos mueren, no exagero. Amo leer las noticias, las cosas que suceden detrás de las paredes que me rodean. Sabia que los Mclaren Williams no asesinan por que sí. Sino cuando alguien se mete con ellos o con un integrante de su amistad, sin embargo no es motivo. ¿Qué pasaría si quien se lleva mal con el otro solo tenga la solución a muerte? Digo, ellos no dan segundas oportunidades, son fríos. Dan una oportunidad; la desaprovechas y luego te puedes ir al infierno. Antes de la coronación de la Reina, los humanos no tenían ni siquiera un derecho, solo estaban ahí en sus trabajos, calles, o casas esperando ser devorado por un potente ser mitológico. Los seres míticos tenían mas poder, como siempre, pero con la diferencia que los humanos no podían hacer quejas, defenderse de sus depredadores o simplemente exigir algo. La reina por motivos que desconozco aún, defendió nuestra la r**a y en su coronación creó el primer derecho, que fue el de las quejas. Luego interpuso el derecho a la igualdad y eso detuvo a las muertes, queda aclarar que solo un poco. A lo que quiero llegar es, mis padres siendo también parte de la inservible r**a humana también viven con el temor que un licantropo lo muerda, un brujo lo hechice o un vampiro le chupe la sangre. Eso creó la paranoia de mi padre, sin embargo mi madre vive despreocupada, con su dicho de la clasificación delante de sus palabras y sus acciones. No la entendía, en absoluto. Por lo que sé solo tengo una abuela, despues de eso toda la familia paterna y materna ya no está. ¿Por qué? Por los seres míticos. ¿Porqué seguía defendiéndolos apesar de todas las atrocidades que hacen? No lo sé y el enigma se agranda cada vez que me siento a pensarlo Mis padres habían llegado a la casa hechos una furia, gritando lo enojados que estaban por mi comportamiento inmaduro. Me expliqué, les dije mi temor ante la caminata y mirada que ejercieron los príncipes sobre mi y mi madre solo dijo su dicho. 'La r**a no clasifica, Amalia' No, no clasifica. Sin embargo las intenciones de los Príncipes luego de su reputación tan horrenda, dudo demasiado que sea buena. Mi padre me gritó que los Reyes estaban muy enojados con ellos, supuestamente ellos me iban a presentar dado que mi familia paterna era amigos de ellos. O algo así, no lo recuerdo con exactitud. Que al darse cuenta que huí como la cobarde que soy se enojaron demasiado y ordenaron ir a buscarme. Sin embargo, mi madre les pidió que tengan comprensión y aceptaron. Mi madre mientras que mi padre me contaba lo sucedido, se cruzaba de brazos torcía los labios pero no de una manera de enojo o reproche. Sino que me analizaba con la mirada. Me miraba intensamente ante mis reacciones. Mis movimientos. Como si temía que fuera a perder la cabeza por las palabras duras de mi padre. -¿Con quien te fuiste Amalia?- No podía decir simplemente que me subí al auto de un desconocido y él me llevó mientras me contaba que era mitad Demonio y mitad Vampiro. Me matarían, o yo los mataría del susto. -Ya les dije, con Mike. -Trague en seco con la mirada en el suelo. Me molestaba conmigo misma por mentirles, nunca lo había hecho ¿Qué me sucedia? ¡Que inmaduro de mi parte, confían en mi!-Pueden llamarlo si quieren. Pero debo admitir que soy muy buena con las mentiras. Esto debe ser un talento. -No, confiamos en tí. Solo que los príncipes dijeron que escapaste con alguien que escondia su rostro disimuladamente. -Saben que Mike le teme a la familia real, no quería hacer contacto visual. Mi conciencia nuevamente llegó para molestar. La ignoré completamente. Tener una voz que te habla constantemente en la cabeza es frustante. Fauna me explicó mas de siete veces que es prácticamente imposible que una conciencia pueda hablarme con tanta precuencia. Recuerdo que Michael dijo que sufría de ezquisofrenia o un demonio se ocultaba en mi cuerpo. Me quiso llevar a una iglesia para practicar un exorcismo. -Cariño, debías ir a esa fiesta.- Mi padre suspira con pesadez. -¡Lo se padre!- Suspiro- Lo lamento, en serio. Prometo no ser tan miedosa la próxima vez Suena el timbre, encaminó para ir a ver quién es pero mi madre me sujeta del brazo deteniendome. —Hija, mejor ve a tu habitación.—Sugerió. Mi padre se tensa y va a atender. —Pero... —Ve. a. la. habitación. —Volvió a repetir. Bufo mientras me encamino a la escalera y subí, cuando caminaba por los pasillos del los dormitorios miré la puerta de mis padres estaba abierta, y había ruidos dentro de ella. Entro lentamente y escucho golpes dentro del armario. Camino lentamente, con miedo recorrer mi cuerpo de forma bruta, mi corazón chocando fuertemente contra mis costilla. Al abrir de golpe las puertas, una bola de pelo cae enroscada en mis pies. ¡Zanahoria! Zanahoria es el gato de mi mamá, suele esconderse en el armario supongo que se quedó atrapado allí. Sonrió mientras me agacho para cogerlo, cuando lo hago algo llama mi atención. Había algo brilloso entre la oscuridad que invadía entre medio de los atuendos. Lo tomó en manos y observo con curiosidad el objeto. Era un cubo, que dentro de él tiene la galaxia, claro, eso simula parecer. Sea lo que sea que lleva dentro se mueve en rotación sin parar, atrayendo mi total curiosidad. Brillaba como si fuera un diamante, brillaba como brilló mi brazalete ayer en la noche. escuché pasos, como si estuvieran subiendo por las escaleras. Rápidamente guardo el cubo en mi bolsillo, meto a Zanahoria en el mueble nuevamente y lo cierro. Los pasos comenzaron a ahora sonar en el pasillo. ¡Mierda! Me tiró al suelo, y ruedo hasta estar debajo de la cama. Cuando finalmente tomé una posición cómoda, la puerta se abre. Mi cuerpo se tensa. —¡No está! —Una voz masculina desconocida suena—¡os he dicho en el castillo que vendría por ella! ¿Dónde está? —No lo sé, la enviamos a su habitación. —Mi madre le contesta con temor en sus cuerdas vocales. Desde aquí puedo ver sus zapatos negros—Quizá sus amigos se la llevaron. Sus amigos aveces la ayudan a saltar por el balcón e irse al parque, creen que no me entero. ¡j***r! ¿Cómo se enteró? —¡Ni una mierda! Les he dicho que si la Li salia tenían que avisar a los guardias y la seguían — Siempre les he dicho a los guardias que la sigan, menos hoy que recién has llegado. Debe estar cerca, los amigos nunca la llevan tan lejos ¿Cuando me escapaba con Mike y Fauna unos guardias nos seguian? —¡Ya padre, tranquilo!—Otra voz sonó, era más joven y menos ronca. Aún que seguía siendo desconocida—Envié guardias a los hogares de sus amigos a examinar si ella está allí, también envié algunos a los parques más cercanos. Solo es cuestión de segundos para que aparezca. Joder no... Veo como dos pares de zapatos se paran frente al mueble y lo abren, Zanahoria cayó al suelo rodando mientras maullaba, nuevamente. —¿Y esto? Un gato...—Murmura la voz joven —¿Nunca viste un gato, Matthew?—Se burla la otra voz. Mis ojos se abren como platos ¡El príncipe Matthew! Significa que la otra voz es el Rey William. Creo que me voy a desmayar. Maldita conciencia. Zanahoria me mira y maulla en mi dirección, muerdo mi labio y nego con la cabeza mirandola. ¡Ni se te ocurra! Zanahoria encamina en mi dirección y como es demasiado gorda para meterse debajo de la cama estira su manito e intenta tocarme. —Si, padre, lo ví. Solo que como soy alérgico...—Murmura incómodo—¿Qué hace? ¡Santa virgen! Por favor perdona mis pecados, y ayúdame a salir de aquí con vida, prometo dejar de comer Nutela todos los días e iniciar una dieta saludable. Llevar rosas cada día a la iglesia y... mierda, sé a la perfección que no cumpliré nada. ¿Por qué soy así? Aigh. Unos pares de zapatos llegan a mi derecha, luego de unos segundos puedo ver las rodillas y luego una cabeza aparecer. Los ojos esmeraldas de uno de los príncipes me examinan con sorpresa, sonríe ampliamente al reaccionar y suelta un suspiro —¡Acá estás! —Exclama—Hola Li, llevó esperando poder volver a verte desde.—Estira mi mano y agarra de mi muñeca—No se... ¿Quince años? —Tira de ella haciendo que tuviera que salir de mi genial escondite Luego de este problema, tengo que buscar la forma de callar una conciencia en Google. De todas formas ¿¡Quién es Y!? Cuánta imaginación tienes. Al salir de mi escondite, logro ver cómo efectivamente estaba el Rey, con la misma ropa que estaba en la fiesta luciendo desesperado pero al verme sus fracciónes se aliviaron. A su lado estaba el príncipe Matthew con un cigarro en su boca mientras se apoyaba contra la pared y metía las manos en sus bolsillos como si no le interesaba nada, y a mi otro lado estaba el príncipe Dylan quien fue el que me sacó. Mis padres estaban en la puerta, rodeados de guardias que no le permitían el siquiera moverse. Solté un suspiro agobiado. Una figura apareció en el umbral de la puerta, mis padres rápidamente se mueven para que ella pueda pasar. Era la reina, tenía su hermoso vestido blanco puesto mientras lo arrastraba por el suelo sin molestia alguna. En sus manos tenía una galleta de chocolate que la había hecho mi madre el día anterior. —¡Hey! Encontré estás galletas que están muy...—Su voz se corta cuando me mira, sus músculos se tensan la completo y se encoge en su lugar—j***r, ya la encontraron. —¿Qué hacías escondida bajo la cama?—El rey pone una mano en su sien incredulo El príncipe Dylan aún sostenía de mi brazo. —No me estaba escondiendo.—Miento rápidamente —¡No, claro que no!—El Príncipe Matthew saca el cigarro de su boca y me mira—Estabas jugando con el polvillo, tranquila cariño, en el castillo hay mucho. Dylan suelta una ruidosa carcajada soltandome, se acerca a su hermano y le da un golpe en broma en el hombro. Matthew frunce el ceño y le proporciona un puñetazo, Dylan incrédulo pone sus ojos negros y se lanza sobre él golpeándolo brutalmente. Me sorprendo retrocediendo. ¡Sus ojos estaban completamente negros! Cómo un... Pudrete. —¡Chicos! j***r, dijimos que sin acciones demoníacas.—La reina cogió a el primero que pudo y lo lanzó hacia atrás, Dylan vuela por el aire y se choca contra la pared de espaldas. La pintura de esta se cae un poco y él se vuelve a levantar como si nada—¡Comportense, mierdas, la asustan! ¿La asustan? ¡Tú también lo haces! Dylan se levanta como si nada y vuelve a caminar hacia nosotros riéndose por lo bajo con una sonrisa burlesca. —No me dolió.—Contesta. La Reina pone sus ojos negros y hace un paso en su dirección, rápidamente el Rey la cogió del brazo deteniendola. —¡Hey, comportense! ¿No ven que está aterrada?—El rey me apunta pero no me mira. INHALA, EXHALA, INHALA, EXHALA. —No, ¿No te asustamos verdad?—Dylan coloca una mano en mi hombro y ejerce sin querer un poco de fuerza de más. Lo miré horrorizada —¡Sueltala que la pobre no sabe dónde meterse!—Matthew se reía por lo bajo mientras señalaba su agarre. —¿Puedo preguntar algo?—Pregunté en un susurro entrecortado. —Claro. —¿Qué hacen aquí? Todos se miran entre sí y inmediatamente las palabras los abandonaron. Tensan sus hombros y comienzan a tartamudear mientras mueven las manos en el aire. Trago saliva. —Estoy muy seguro que Dylan querrá contestar tu pregunta—Matthew habla con una sonrisa traviesa. —N-No... No me atrevería a contarte si mi padre está muy ansioso de hacerlo.—Se notaba que lo que decidan se le ocurría en el momento. Dylan le regaló una sonrisa burlesca al Rey. —Seria un honor pero justo tengo que... ugh... Atarme los cordones de mis zapatos. Katherine está muy feliz y orgullosa de hablar en nuestra parte. ¿No cariño? —Claro, ustedes se agrandan con “Iremos por ella” Pero cuando hay acción mamita tiene el honor de hablar ¿No? Junté mis cejas y fruncí mi labio. Si no hacia aquello era probable que me riera. —¿“Iremos por ella”?—Pregunto repitiendo sus palabras—¿Qué...? —Ven cariño, no escuches a estos imbéciles, no quiero que se te contagie la cobardía.—Mira furiosa a su marido, luego en mi dirección sonríe y me extiende la mano —Yo no soy un cobarde—Matthew sonríe con orgullo y camina a mi dirección.—¿Quieres la verdad?—Asentí—Ten en cuenta que la sutileza es heredada. —Matthew... Cuidado como lo dices—El Rey le dió una mirada de advertencia. —Seré sutil.—Me coge de los hombros y me hace mirarlo a los ojos— Eres la princesa pérdida.
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