“Me violaron.” “Me violaron, Akron.” “Una semana después… Una semana después de que te fuiste.” “Me violaron.” Esas frases resonaban como un tambor en la cabeza de Akron. Su corazón se exaltó por la ira y volvió a ver el color de la sangre. Su visión se nubló y de un tirón se levantó del suelo. No era lo mismo imaginar que algo como eso podía sucederle, a que realmente le sucediera y que él no lo supiera. La pregunta era cuántas personas lo sabían, y si lo sabían, ¿por qué no hablaron? Akron miró a Violet y lo que más deseaba era abrazarla. Un abrazo siempre curaba un corazón roto, pero su corazón no solo estaba roto, también su cuerpo, su bondad y su nobleza. Una violación era el final de la inocencia y el comienzo del sufrimiento. Una violación era la renuncia involuntaria de las

