Sus lenguas se enredaron en un compás de gemidos y lamidas. Las manos de ambas mujeres estaban en el pene de Carter y las de Carter en sus v*****s depiladas y resbalosas. Carter había besado a Candy después de cinco años en abstinencia, y prontamente otra lengua estaba en su boca, en su cuello y quitándole la dignidad cuando ambas se inclinaron para lamerlo de ambos lados. Su jugoso y venoso pene estaba frente a ellas, mojado por sus salivas, erecto, goteante por el preliminar que le estaban dando. Candy lamía de un lado y la chica del otro, igual de morbosas y gimiendo. Carter esperaba que esa noche solo fuesen ellos dos, pero no se negaba a una buena mamada de dos bocas y semen duple. —Abran la boca, putas —dijo Carter tirando de sus cabezas hacia atrás para rociarlas—. Se comerán mi

