La siguiente semana después de la propuesta de Kellan, dejó a Alana pensativa sobre los Demonios. Kellan no parecía un mal chico, ni era malo en el sexo. Hacía mucho que no se divertía tanto como lo hizo con él en solo un par de horas, y ese escozor con el que terminó cuando él se fue del dormitorio, fue producto de una excelente noche. No necesitaron emborracharse, pero las cervezas sí que hicieron su efecto cuando él la llevó de regreso al campus y fue ella la que tomó la iniciativa. Sus altos tacones oscuros que se había colocado esa noche para la cita a la que no planeaba ir, pero que le dio miedo decirle que no, terminó con su cuerpo desnudo, solo usando los tacones, mientras él le perforaba el interior como si no hubiese un mañana. Los gemidos, el sudor salpicando sus cuerpos, los co

