—¿Listo para cortar el pastel? —le preguntó Violet con amor. River miró su enorme pastel triangular con sus figuras de acción favoritas de pastel, reposando en la mesa del jardín, y solo pensó en que no era correcto soplar las velas sin su Serena. —No sin ella. No quiero hacerlo sin ella —dijo River entre dientes justo cuando miró a Violet atarse el cabello en una coleta—. ¿La llamaste, mamá? ¿Sabes si viene en camino? Violet se agachó a la altura de su pequeño y le tocó el mentón. —La llamaré. Lo prometo —dijo Violet como la dulce madre comprensiva que no quería hacerlo sufrir, y con una sonrisa, le besó la mejilla delgada—. Diviértete. Es tu cumpleaños. River miró los ojos de su madre. —Solo quiero que ella este aquí —dijo—. ¡La quiero a ella! River dejó a Violet agachada y a

