DIEZ

921 Words

Adil  Contar hasta tres a veces nos ayuda a controlar una emoción que nos puede llevar a la locura, a la deriva de lo sucedido y que solo quedó el fantasma de un recuerdo, una experiencia e inclusive un sueño. No soy de decir que todo es fácil porque no lo es, pero si se puede salir adelante. —Deja de llorar, por favor— le pido al ver que Dilay aún seguía llorando después de esa pesadilla —. Me muero al verte en tal estado, por favor. —Tengo miedo, mucho miedo, Adil. —¿De qué? Cuéntamelo y tal vez pueda ayudarte. Ella niega —. No puedo, no puedo. —Prometo no juzgarte, sabes que no lo haría. —No es eso. —¿Y entonces qué es? — alza su mirada. —Temo que te de asco, me asusta pensar que dejarás de mirarme como lo has hecho hasta ahora. —¿Qué?, ¡no!, deja de pensar de esa manera. S

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