No tenía idea de como cuidar a otra persona, ni siquiera sabía como cuidarse a sí misma, y lo que menos quería, era lastimar al hombre que estaba sobre su sofá, cerrando y abriendo sus ojos con un evidente y profundo dolor, aquellos eran los pensamientos que acampaban en la cabeza desordenada de Rose, a medida que preparaba un té para Damián, ni siquiera sabía que tenía bolsas de té, hasta que se puso a rebuscar con esperanza entre sus cajones, los cuales se encontraban llenos de botellas de alcohol. Era un té de manzanilla, esperaba que le gustara, porque era lo único que podía ofrecerle, y estaba segura de que no ayudaría en nada, pero no quería sentirse inútil. Echó el té en una taza mediana color rosado, luego la sujetó con sus dedos, los cuales palpitaban debido a la fría lluvia a la

