Zurek esta desesperado, el camino a Herminio se le ha hecho eterno. —Señor, algunos hombres ya están cerca. —dice uno de los hombres que ha regresado a dar informe a Zurek. —Perfecto, que nadie ataque hasta que yo llegue. —pide y el hombre vuelve a galopar con fuerza para alvanzas a los que ya se han adelantado. —¿Que es lo que planea su majestad? —pregunta Enrico. —Vamos a atacar, yo voy a entrar por mi reina. No me importa a quien nos tengamos que llevar enredado.—Entico asiente. —Yo lo sigo, mi reina tiene que estar bien, solo espero que no lleguemos tarde. —concluye Enrico —Juro que si le ha puesto la mano encima lo mato. Zurek y todo su ejército avanzan en la noche hasta llegar a rodear todo el reino de Herminio. Tomó el control de las circunstancias atacando en la madrug

