Zurek entra al baño cuando ya Aquilegia estaba siendo secada para vestirse. —¿Cómo amaneció la nueva reina de Uspavonka? —pregunta satisfecho viendo la desnudez de su mujer. No podía arrepentirse de su decisión. La noche anterior lo había pasado divino comiendo de su caliente coño. Nunca había sentido cosa igual, correrse en su interior mientras está se está viniendo junto a él, pensar en sus dos gruñidos uniéndose para luego adornar su coño y muslos. De solo pensarlo sus deseos por empotrarla vuelven. —Bien, tenía dolor pero Mirella me ayudó a recuperarme con este placentero baño. —aclara Aquilegia sin explicar bien como lo hizo. —Eso está muy bien, porque cuando regrese del campo quiero comer tan rico como lo hice anoche. Quiero que me esperes desnuda en mi cama. Dispuesta a pedirme

