—¿Que me dan a cambio? —interviene la mujer mirando al rey Federic que aunque no es tan apuesto como su esposo no es de mal ver. Federic es un hombre alto, de cabello n***o u cuerpo muy bien trabajado. —Lo que desees, hermosa. Soy un hombre muy poderoso. —Zurek mira amenazante a su esposa. —Quiero volver a mi pueblo, deseo irme de aquí. —Zurek niega apretando sus puños. —Eres mi esposa no seas estúpida piensa en tu pueblo —Aquilegia ríe fuerte. —Puedo ser tu ex reina, querido. Ya te di lo que deseabas de mí, mi pureza, tú me has convertido en este esperpento humano. Necesito sexo a todas horas, solo por que tu así lo deseas. —comenta enojada con Zurek y con ella por lo bajo que ha caído, pero si ese rey le devuelve su libertad por acostarse con ella, no tiene nada que perder. Ya lo

