Capítulo 7

1223 Words
Mientras el automóvil se desplazaba por las calles nocturnas de la ciudad, Isabella no pudo evitar sentir la necesidad de aclarar las intenciones de Alexandr. La tensión flotaba en el aire, y finalmente, decidió abordar el tema que pesaba en su mente. —¿Qué planeas exactamente al "comprarme" en la subasta, Alexandr? —No te he comprado, Isabella. Hemos acordado colaborar. Pero entiendo que esto puede generar dudas. —¿Colaborar? No quiero ser simplemente un accesorio para tu agencia. —Eres más que eso. Mi interés no es solo ese... —¿Y por qué debería creerte? Después de todo, esta noche demostraste que todo puede ser un juego para ti. —Comprendo tu desconfianza, Isabella. Pero quiero que esto sea una oportunidad para ambos. —Sabe, no le creo nada. ¿Por qué es así conmigo? No le bastó humillarme aquella noche, ahora también quiere tenerme cerca para controlarme, eso es lo que creo que pasa. La oscuridad de la noche envolvía el automóvil, creando un espacio tenso donde las conversaciones cruciales cobraban vida. —¿Siempre hablarás de esa noche? —interrogó con fastidio mientras se desajustaba la corbata, que parecía empezaba a ahogarle—, ¿eres tan rencorosa? La ciudad se extendía ante ellos, iluminada por las luces de la noche. Isabella lo ignoró por el resto del recorrido. Cuando el automóvil se detuvo frente al edificio donde vivía Isabella, ambos se encontraron en un momento de pausa. —Gracias por permitirme llevarte a casa. Aprecio tu disposición a escuchar. —Yo debo reconocer que pensé que eras un canalla, quizá no lo eres tanto. Alexandr solo sonrió entre dientes completamente avergonzado por sus palabras. Se alejó del lugar en su auto mientras la miraba por el retrovisor. De repente, cayó en la realidad. ¿Qué estaba haciendo? Ellos no eran amigos, no podían serlo. [...] La luz del día siguiente iluminó el estudio de Ateby, donde se llevaba a cabo una extensa campaña de cuidado de la piel en colaboración con Eclipse Models. Isabella, vistiendo prendas elegantes seleccionadas para la sesión, se encontraba en el bullicioso estudio, rodeada de un equipo de maquilladores, estilistas y fotógrafos. Isabella susurró a sí misma —Este lugar es realmente impresionante. Alexandr se acercó suavemente, notando la admiración de Isabella. —Bienvenida a Ateby. Estoy emocionado por lo que podemos lograr juntos. —La colaboración entre Ateby y Eclipse es un giro inesperado. —A veces, las alianzas más inesperadas son las más exitosas. La sesión de fotos comenzó con una coreografía meticulosa. Los profesionales del estudio trabajaban en armonía para capturar la esencia de la campaña, mientras Isabella se sumergía en el mundo de luces y cámaras. —¡Isabella, genial! Mantén esa expresión. Perfecto. —felicitó el fotógrafo. Alexandr observaba desde la distancia, apreciando la dedicación de Isabella al trabajo. Sin embargo, no pudo evitar notar que algo la preocupaba. Cuando hubo receso, se acercó rápidamente a ella. —¿Todo bien, Isabella? —Está todo bien, Alexandr. —Vamos, sé que algo te ocurre. Confía en mí. Isabela se burló. —¿Confiar en usted? Creo que todavía falta tiempo para que yo haga eso. Alexandr se alejó de ella y la sesión continuó, con Isabella sumergiéndose en el proceso creativo. Al finalizar la intensa sesión en el estudio, Alexandr Sullivan revisaba algunas tomas junto a los fotógrafos cuando su teléfono vibró, indicando una llamada entrante. Se alejó discretamente para contestar, anticipando una actualización de los investigadores que había contratado para obtener información sobre Isabella. —Sr. Sullivan, hemos completado la investigación sobre la señorita Isabella. Hay algunos detalles que podrían ser de interés —dijo el investigador al teléfono. —Adelante, cuéntenme. —La madre de Isabella, lamentablemente, lucha contra el alcoholismo. Además, tiene una hermana diagnosticada con leucemia. Parece que Isabella enfrenta desafíos significativos en su vida personal. Alexandr, aunque profesional, sintió un escalofrío de compasión al escuchar sobre los desafíos que Isabella enfrentaba fuera del mundo de la moda. Reflexionó sobre la complejidad de las vidas de las personas detrás de las apariencias y se sintió miserable. Había sido capaz de humillarla y decirle que era una prostituta solo porque había sido engañada por su hermana Katherine. —Entiendo. Gracias por la información. Manténganme al tanto si descubren algo más relevante. Tras colgar, Alexandr regresó al set de fotografía con una expresión reflexiva. La información recién obtenida le proporcionaba una perspectiva más profunda sobre la mujer con la que ahora estaba colaborando. Había sido un tonto, pero estaba dispuesto a enmendar su error. La imagen de la noche en el hotel, donde la humilló, ahora resonaba con un matiz diferente. Sintió una oleada de arrepentimiento por su comportamiento y la falta de comprensión hacia las circunstancias personales de Isabella. Sin embargo, debía abandonar el estudio rápido, pues primero iba a hablar con Katherine, quien era la causante de todo ese enredo. Esa conversación había quedado pendiente el día que Katherine se accidentó, pero ya era hora de confrontarla. Alexandr Sullivan se retiró del estudio con una mezcla de pensamientos que revolvían su mente. La puerta del estudio se cerró tras él, dejando a Isabella sumergida en el silencio del set fotográfico. Mientras caminaba por el pasillo del estudio, Alexandr reflexionaba sobre el giro inesperado de eventos. La información sobre la vida personal de Isabella había alterado la dinámica de su relación profesional, haciendo que se cuestionara no solo sus acciones pasadas, sino también cómo podría contribuir a su bienestar. La noche caía afuera del estudio, envolviendo la ciudad en sombras. Alexandr, sumido en sus pensamientos, decidió abordar los asuntos pendientes y comprometerse a cambiar su enfoque. La mente de Alexandr Sullivan era un torbellino de pensamientos mientras caminaba por los pasillos del estudio. La revelación sobre la vida personal de Isabella había agitado sus certezas y había despertado una inquietante confusión en su interior. Entre las imágenes de las fotografías de la sesión y el eco de la conversación con Isabella, una pregunta persistía en la mente de Alexandr: ¿cómo manejar esta complejidad inesperada? Por un lado, estaba el empresario de moda exitoso y experimentado, enfocado en las estrategias comerciales y la reputación de su agencia. Por otro lado, emergía un hombre que se encontraba inesperadamente atraído por la fortaleza y la autenticidad de Isabella. La confusión se intensificaba al mezclarse con su apreciación por la belleza y la determinación de Isabella. Había algo en su presencia, en la forma en que enfrentaba la adversidad, que desafiaba las barreras profesionales que Alexandr solía mantener tan firmemente. La dualidad de sus sentimientos, entre la compasión genuina y un creciente gusto personal, dejaba a Alexandr en un terreno incierto. Se preguntaba cómo equilibrar la relación comercial con la posibilidad de algo más, mientras intentaba discernir si esta conexión era impulsada por la comprensión mutua o por un deseo más profundo. El camino hacia adelante, tanto en términos profesionales como personales, se volvía cada vez más complicado. En ese momento de confusión, Alexandr se dio cuenta de que la línea entre los dos mundos, el de los negocios y el personal, se había vuelto difusa, y la elección que enfrentaba estaba llena de incertidumbre y posibilidad. Encendió el auto y condujo fuera de la empresa mientras en su cabeza la imagen de Isabella no se desvanecía.
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