La noche había sido una mezcla de emociones intensas para Isabella. Después del beso apasionado con Alexandr, se sentía aturdida y confundida. La imagen de sus labios sobre los suyos seguía bailando en su mente, llenándola de una mezcla de emoción y nerviosismo. Al despertar al día siguiente, Isabella se encontró luchando con sus propios pensamientos. ¿Qué significaba aquel beso? ¿Y cómo enfrentaría la situación ahora? Mientras Isabella se preparaba para enfrentar el día, el sonido de un golpeteo suave en la puerta de su habitación la sacó de sus pensamientos. Al abrir la puerta, se encontró con Alexandr parado frente a ella, con una sonrisa en los labios. —¿Puedo pasar? —preguntó Alexandr, su mirada fija en ella con una intensidad que la hizo sentirse incómoda. Isabella se sintió repe

