En las horas previas al desfile en Berlín, Isabella se sumergió en el mundo de la moda, instalada en el bullicioso hotel junto a Marcus. Isabella, envuelta en un vestido elegante que realzaba su figura, se encontraba en medio de un torbellino de actividad. Los rayos de luces tenues iluminaban su rostro mientras los artistas del maquillaje y las estilistas trabajaban en ella. El momento llegó. Isabella, con un poco de nervios y gracia, hizo su entrada a la pasarela. Los focos se centraron en ella de inmediato, haciendo que se diera cuenta por primera vez la magnitud de sus acciones. Ahora, todo el mundo vería si subía o caían en aquel movedizo mundo del modelaje. Mientras caminaba con elegancia, los flashes de las cámaras capturaron cada ángulo de su presencia deslumbrante. Su mirada esta

