El aire se espesó con la tensión cuando Madeleine hizo su entrada triunfal en la agencia Ateby. Su aura de confianza y altivez llenaba la habitación, atrayendo las miradas curiosas y expectantes de los presentes. Isabella la observaba de reojo, con una mezcla de desconfianza y resentimiento que apenas podía ocultar. Marcus, Alexandr a duras penas se acostumbraban a ver a Madeleine paseándose por la empresa. Isabella también estaba allí con ellos discutiendo el nuevo contrato con una prestigiosa marca de perfumes. Estaban reunidos en el despacho principal, intercambiando miradas preocupadas y susurrando entre ellos en voz baja mientras observaban a Madeleine a través de las ventanas acercarse con determinación. —Esto no puede ser bueno —murmuró Marcus con preocupación, su ceño se había

