Esperé sentada sobre una banca, la llegada de Esteban. Cuando llegó me encontró sola y temblando; sospechaba que algo había sucedido al verme en ese estado, solo escuché: ¡Maldito Evan! Saliendo de sus labios, al mismo tiempo que me subía a su auto.
Estacionó su vehículo. Esteban una vez más me reconforta, ya no temblaba más, pero si me sentía culpable.
- Tomaré una ducha - dije, mientras él se levantaba de su silla para marcharse - no te vayas, quédate conmigo por favor- le propuse con voz taciturna.
Aceptó de inmediato. Demoré un poco más de la cuenta tratando de aclarar mis ideas, me puse un short y polo rosa para dormir, olvidando por completo que Esteban estaba esperándome.
Di un brinco al notar su presencia.
- ¿Ya te arrepentiste? - pregunto, Mofándose del salto que di - si ya te encuentras mejor, será mejor que me vaya - propuso.
- Me prometiste que te quedarías - No estaba segura, pero no quería estar sola
- Caminé hacia mi habitación, puse la cama en orden, guardé toda prenda íntima que encontré, lo miré - ¿Piensas dormir en el sillón de la sala? -
Se acercó a mí habitación, cerré la puerta cuando entró. Abrí la ventana y le entregue una camiseta, una de las que les había quitado a mis hermanos -no tengo short lo suficientemente grande para darte, pero si gustas te presto uno de los míos - bromee. Nos reímos.
Se quitó su camisa frente a mi para ponerse la polera que le entregué, su cuerpo era sexy, muy sexy, suaves marcas en su abdomen, ese torso bien definido de piel suave y brillante, ver sus músculos contraerse al levantar los brazos, me hacían perderme de la realidad.
Será incómodo dormir con esos pantalones - solté como si deseara ver el resto de su cuerpo desnudo- aceptaré tu short, pero el más largo que tengas- contestó aceptando que usaría una de mis cosas rosas. Encontré un short n***o grande y ancho con el que solía acurrucarme en mis días de periodo, le quedó perfecto, no quise ver más así que volteé dándole algo de privacidad.
Ahora sí apago las luces, encendí una pequeña lámpara al costado de mi cama, me acosté a su lado, me extendió su brazo para que me acercara, lo hice, lo abracé me sumergí en su fuerte pecho hasta quedar completamente dormida.
Sentí cuando se despertó, me miró y se acercó a darme un beso diciéndome que descansara un rato más pues él tenía que ir a su casa a cambiarse de ropa para ir al trabajo, asentí y sin querer seguí durmiendo.
Desperté y el desayuno estaba en la mesa, Tatiana había preparado café con huevos revueltos; cogí una taza de café cuando Tatiana empezó con el interrogatorio,
Cuéntame qué pasó ayer, Evan te siguió al baño - afirmó - ¿que te dijo? Y ¿por qué he visto salir a Esteban de tu cuarto?
Le conté todo, cada cosa que me dijo Evan, y el motivo por el cual Esteban había dormido conmigo.
...
Pasaron los días, Esteban llegaba muy seguido para almorzar juntos. A veces tenía que esperar un poco mientras terminaba algunas coordinaciones para mis trabajo grupales. Se hizo amigo de mis amigas, de Natalia, Sandra, Ivon y Claudia.
Llegué a sentir un poco de celos, cuando veía a Sandra caminar muy sensual frente a Esteban. Todas le coqueteaban.
Para el sábado en la noche teníamos una fiesta de la facultad, Esteban me acompañaría, estaba esperando en el sofá de la sala, mientras yo trataba de elegir algo decente que ponerme. Hasta que lo encontré, un vestido azul marino sin mangas, espalda descubierta, ajustado hasta la cintura, corto. Esteban se sorprendió al verme, susurrando en mi oído: te ves hermosa. Así salimos rumbo a la discoteca.
Allí las discotecas eran grandes, el primer piso para solteros y el segundo piso para los que querían alguna mesa para comer o conversar.
Nosotros nos quedamos en el primer piso, cerca a la barra.
- Como tú me cuidarás pediré una piña colada con alcohol - exclamé entusiasmada ante la idea.
Solo una - afirmó Esteban mientras me sonreía.
La estaba pasando bien, pero de caprichosa ordené otra bebida. Además estaba segura que Esteban me llevaría a casa. Me sentí un poco mareada, mi cabeza empezaba a girar. Fui al baño en compañía de Ivon y Claudia, quienes estaban preocupadas por mi incapacidad para soportar el alcohol.
Al salir del baño, vi a Esteban bailando con Sandra, ella estaba coqueteando con ese puto vestido rojo ajustado, más corto que una minifalda. Todos miraban como se le regalaba, con su sensual baile y su fabuloso movimiento de cadera.
Sentí mucha rabia al ver que Esteban no hacía nada por detenerla, solo quise salir del local, mientras pensaba ¿Podría ser peor?
Casi al llegar a la salida, veo a Evan entrar por la puerta acompañado, nada más y nada menos... de Xime.
Fue un balde de agua fría, no podía moverme. Esperé hasta que se perdiera entre la gente para poder salir, al parecer no fue suficiente, vi como empezó a caminar hacia mí, sus ojos voraces me seguían, me miraban, me atormentaban.
Salí corriendo del lugar, tropezando al llegar a la calle, cerré mis ojos esperando el golpe ya que mis reflejos no eran buenos gracias al alcohol. Pero Evan me sujetaba.
- ¿Bebiste? - resopla enojado al sentir mi aliento, - ¿Por qué estás sola, en este estado? - pregunta indignado mientras me ayuda a levantarme.
- Estoy así porque quiero y porque puedo ¿tienes algún problema? - conteste enojada soltandome de su brazo- ve a cuidar a tu novia a mi déjame en paz - era más un reclamo que un comentario, mientras tropezaba al tratar de buscar un taxi.
- No puedes irte así, estás mal - gritó, llevándome hacia su lujoso auto n***o estacionado al lado del de Esteban, brillaba tal cual un diamante.
- Entra ahí o yo mismo te cargo para que entres - amenazó frunciendo sus ojos.
Entré sin decir más, igual prefería que él me llevara, pues temía que pudiera pasarme algo en el taxi.
- ¿Por qué no estás con el idiota de Esteban? O es su ¿Primera pelea de "enamoraditos"? - se burlaba
- No te interesa, es mi vida- repliqué- si estoy o no con Esteban es mi problema. - noté la tensión en su mandíbula. - tú deberías estar feliz con el amor de tu vida ¿no es así? - le grité con odio. Vi sus músculos contraerse del comentario que hice.
Todo fue un profundo silencio hasta llegar a mi depa.
- ¡Llegamos! - exclama tratando de despertarme.
Al no recibir una respuesta me levanta en sus brazos. Tatiana le abre la puerta, le indica mi habitación y me deja sobre mi cama, notando las lágrimas que corrían por mi rostro.