Puedo decir que no esperaba que eso complicara aún más mi vida. Para el domingo en la mañana mi madre estaba irritada, lanzando miradas de intriga, de preocupación; e l que ella se diera cuenta de lo que pasaba me preocupaba. - Andrea - llamaba mi padre- Austin está viajando a la ciudad en la tarde, Lorenzo ya coordinó para que vayas con ellos. - ordenó - Pero papá - resoplo recordando que Esteban pasaría por mí - No creo que sea necesario. - Si se ha ofrecido no vas a desairar al muchacho - terminó la conversación Era imposible contradecir las decisiones de mi padre, sobre todo sin ayuda de mi madre. Quien ahora tiene ojos de recelo, como si quisiera decirme algo y no se atreve. - Andrea, vamos. Ordena tus cosas de una vez. - indica mimadre, siguiendo mis pasos hasta

