—Pórtense bien los dos. —Macey se arrodilló y les dio un abrazo y un beso a cada uno. —Mami, siempre nos portamos bien —dijo Aria. Ella rio y le hizo cosquillas a su hija. —Ahora hablo en serio. No quiero enterarme de que han estado haciendo sus travesuras habituales. —De acuerdo, mami. Lo prometemos —dijeron los dos al unísono. Satisfecha, Macey se levantó, cogió su bolsa de la cámara y cerró la escotilla. Su mirada se encontró con la de Julius y volvió a sentir timidez. Quería animarlo a que conociera a sus hijos y quería que ellos lo conocieran a él. Si fuera completamente honesta consigo misma, quería que él volviera a formar parte de sus vidas. —Estaremos bien —prometió Julius—. ¿Nos reuniremos para cenar, verdad? —Correcto. —Asintió Macey, dudando—. Oh, espera, aquí tienes. Es

