―Un hombre que cocina definitivamente es para quedarse. ―Victoria suspiró―. ¿Y se quedó... toda la noche? ―Macey asintió mordiéndose el labio mientras se sonrojaba―. ¿Y cómo estuvo? ―¿Tenemos que hablar de esto ahora? ―Solo dime una cosa... ¿estuvo bien? ―El rubor de Macey se intensificó―. Oh, entonces estuvo muy bien. Macey ocultó su rostro mientras luchaba contra su vergüenza. Miró a su alrededor, pero parecía que nadie prestaba atención a su conversación. ―¡Cariño, está bien! ―Victoria rio―. ¡Has estado viviendo como una monja durante seis años! Está bien disfrutarlo, especialmente con un hombre como él. Macey no pudo contener la risa y golpeó juguetonamente a su mejor amiga. Rose se rio de sus travesuras. Era bueno ver a Macey así. ―Una cosa más ―dijo Victoria bajando la voz y ob

