Al terminar, Aria se rio de las caras asombradas. El aplauso estalló en toda la galería. Caden se levantó del banco para hacer una reverencia junto a su hermana. La pareja se apresuró a regresar con sus padres, donde su padre atónito los abrazó fuertemente. ―Pequeños traviesos. ―¿Te sorprendimos, papá? ―preguntó Caden. ―¿Te gustó nuestra canción? ―quiso saber Aria. ―Sí y sí. ―Julius besó a cada uno por turno―. Fue perfecto. ―Los reconocí ―dijo Franklin acercándose a ellos. ―¿Qué quieres decir? ―preguntó Macey. ―Los conocí en el metro ―explicó Franklin―. Toco allí como una especie de experimento social. Estos dos aparecieron y comenzaron a tocar éxitos de jazz conmigo. ―En el metro ―repitió Macey mirando a los gemelos, su mente inmediatamente recordando el día en que desaparecieron

