La cena transcurrió normalmente; charlaron sobre negocios y no volvieron a mencionar el nombre del Ángel Oscuro. Máximo no se me despegaba, y si de por sí es celoso conmigo, lo es mucho más con la presencia de Jordi. No tenía idea de que él era ahijado de Don Vittorio. Definitivamente, el mundo es un pañuelo. Más que la presencia de Jordi, lo que me inquietó fue que mencionaran al Ángel Oscuro. Necesito averiguar quién es. —Quita esa cara, por amor de Dios, Máximo —le digo mientras él se recuesta en la cama, echando humo por la nariz. —Te besuqueaste con el imbécil de Jordi. —Ni me acordaba de que existía, ¿cómo iba a reconocerlo después de tantos años? Jordi y Máximo siempre han tenido una rivalidad, tanto por mujeres como por el dinero de Don Vittorio. Ambos son sus ahijados y aspir

