Resultó ser que una de las llantas delanteras se poncho por algún imperfecto, por lo que ocasionó un ruido muy fuerte asustandonos de inmediato.
Bueno mejor dicho, asustandome a mi porque Marco en todo momento mantuvo la calma mostrándose sólo en posición alerta
Con la ayuda de sus habilidades en mecánica básica, logro cambiar la llanta por el repuesto que trajimos en el auto, afortunamente no fue nada del otro mundo, ademas, no estábamos tan lejos de la cabaña, apenas a 200 metros de este fue que ocurrió este incidente.
Como ya era muy tarde, luego de arreglar la llanta, el espantapájaros y yo regresamos dentro de la cabaña para poder descansar, su actitud me parecía un poco más sigilosa en el aspecto que me mandó primero a la cama mientras él se dispuso en dar una última vuelta por el jardín para asesorarse que no hubiera algún animal salvaje que busque meterse a la casa.
Animal salvaje mis medias, sabía lo que podría estar pensando Marco, tampoco quedó tranquilo desde lo sucedido en el bar pero esta bien, se que se preocupa por mantenernos a salvo
Lo espere por varios minutos dando vuelta en la cama, cuando sentía que el sueño empezaba a vencerme logre escuchar ligeramente el momento que regresó a la habitación para quitarse la ropa quedando en boxer.
-¿ Todo bien allá afuera?- murmuró desde mi posición enrollada por las sábanas.
- Así es Pinky, no hay de que preocuparse.
Siento que cuerpo acercarse hasta la cama, metiéndose bajo las sábanas de algodón fresco, trayendo mi cuerpo hacia él, con mi espalda pegada a su pecho, una mano pasa arrollando mi cintura sobando mi vientre en el proceso mientras la otra mano acaricia la coronilla de mi cabeza, jugando con algunos mechones de mi cabello.
-¿ Los chicos habrán llegado bien?
- Massimo me escribió, dijo que encontraron una buena suite en el hotel cercano y que estaban muy agusto.
- Imagino que Si- dejo escapar mi bostezo a la par que me afirmó más en su cuerpo- Por cierto- giró literalmente mi cuello para ver su rostro sereno en medio de la oscuridad.
- ¿Qué sucede?
- Gracias por lo de hoy, por defenderme del tipo del bar.
- No me lo agradezcas cariño- besa la parte trasera de mi cabeza- no iba a permitir que te falta al respeto, ni a ti, ni a nuestro bichito.
- si, aunque yo también hubiera querido darle un buen golpe en donde no le llega el sol.
- Prometo que si lo volvemos a ver, lo sujetaré por ti para que puedas dejarlo sin herederos- me río por la forma tan convincente con la que lo dice.
- Vaya, es lo más romántico que me han dicho en toda mi vida- él también se ríe conmigo mientras da caricias circulares en mi vientre.
- Lo sé nena, soy todo un poeta, no escribo libros sólo porque no quiero enamorar a más personas con mis palabras.
Ruedo los ojos aunque se que el espantapájaros no me puede ver.
- Bueno chico poeta de closet, vamos a dormir porque me prometiste que mañana tu cocinabas para nosotros.
- No se te escapa nada- murmura para si mismo sabiendo que lo puedo oír por nuestra cercanía.
- Cumpliras tu promesa Baby boy- lo molesto pellizcando levemente su brazo.
- Te amo Pinky pero tu no eres buena dando apodos a la ligera.
- ¿Qué no soy buena? Lo dice el espantapájaros que desde hace años me llama por el simple nombre de un color en inglés.
- Oye eso no es simple, tuve que poner en práctica mucha logística para llegar a la conclusión de tu apodo.
- ¿Que no fue solo porque viste mi cabello cuando nos conocimos y te patee el trasero?
Escucho como chasquea con su lengua soltando un suspiro al final.
Mi pasión es molestarlo
- Primero que nada, no, no sólo fue porque vi tu cabello, en general te vi como alguien con una personalidad muy divertida que da color a la vida de los demas y asimile como se vería la tonalidad de tu escencia si fuera un color- ow casi murmuró en voz alta pero me repirmi reposando mi cabeza sobre su cuerpo- Y en segunda, Me agarraste de sorpresa en los juegos de pintura, casi diria que hiciste trampa.
Me hago la ofendida pegándole en el mismo brazo.
- Claro que no, te venci limpiamente espantapájaros.
- No existen pruebas de ello, entonces ESO JAMAS PASO- responde y estoy segura que casi puedo ver el puchero en sus labios, sólo niego suspirando para dejarlo es paz y poder al fin descansar.
- Ok esta bien, lo que tu digas, ya encontraré la forma de demostrar mi punto cuando tenga menos sueño, ahora si, descansemos.
- Buenas noches futura señora Meyer.
- Buenas noches futuro señor Meyer.
Volviendo a dejar un besa en mi cabeza, nos apagamos más en posición de cucharita para poder dejarnos caer en los brazos de Morfeo.
.
.
.
Siento la calidez de la mañana, removiendome un poco sobre la cama, de
nuevo siento como tengo toda la cama para mí sola.
*Espantapájaros otra vez a madrugado*
Recordando que debe estar en la cocina haciendo el desayuno, me coloco
mi bata con paciencia y mis pantuflas.
Al ir al baño y hacer mi necesidades puedo ver levemente cómo mi
vientre al estar ya en los últimos meses ha crecido en gran manera con
bichito dentro.
*Mi madre me dijo que me vería como una soga con un nudito y no mintió*
Estiro mis brazos masajeando mis hombros y bajo en dirección a la
cocina. Dentro está la cafetera preparando el café, sobre la cocina
apagada está una sartén tapada con algo en su interior, con cuidado
levanto la tapa dejando salir un poco el vapor del contenido.
*Mmm son los fabulosos panqueques de Marco*
Teniendo auto control vuelvo a tapar la sartén, alejándome un poco
para no pecar y comerme todos los panqueques sola, me doy cuenta por
esto que el horno está encendido, a través de la ventanilla de vidrio
que tiene el horno puedo ver qué dentro hay una bandeja con panes o
bizcochuelos haciéndose.
Sobre la isla esta la demás comida, yogurt griego, fruta picada,
snack dulces, etc.
Hoy si se está luciendo
Sonriendo levemente al pensar en todos los videos que mi prometido ha
tenido que ver para preparar todo esto.
Aunque lo que ciertamente llama mi atención es que él no se encuentre
aquí, camino hacia la sala, no está ahí. Voy en dirección hacia el
pasillo y nada.
Unos leves murmullos se escuchan fuera de la cabaña, pareciera que no
quieren hablar fuerte para que no se escuche por lo que con mi mayor
sigilo me pegó en la ventana donde me encuentro cubierta por una
cortina, pegando mi oreja para oír mejor.
- No fue nada casual, esto lo provocó un ponchallantas- puedo
reconocer la voz de mi espantapájaros.
- Estoy seguro que si, los huecos son muy alineados pero ¿quien
pondría un ponchallantas en medio del bosque?- otra gruesa voz
acompaña a Marco, por su tono logro reconocer a Massimo.
Algo confundida miro por la r*****a de la cortina hacia la ventana,
afuera estan ambos hermanos Meyer, uno sostenido la llanta que ayer
Marco cambio.
Había dicho que fue un imperfecto en el neumático
- No lo sé, pero antes de eso me pareció ver ha alguien entre los
árboles cerca al camino.
- Quizás viste mal debido a tus demasiado agudizados sentidos, podría
haber Sido algún animal del bosque, ya sabes, tus parientes- veo como
el mayor lo codea molestandolo para aligerar el ambiente.
- Se que ahora tengo estas habilidades fuera de lo común pero estoy
seguro de lo ví- su tono es demasiado serio, que hasta yo pude sentir
miedo.
- Entonces deberían irse, no es seguro que se sigan quedando aqui, Liv
y el bebé necesitan estar fuera de peligro.
- Es por eso que no se lo diré, prefiero que pasemos la mañana
tranquilos, en la tarde volveremos a la ciudad.
- Bien, has lo que mejor te parece, iré de regreso con Cora, los
veremos en Lansing- ambos se despiden, desde mi posición logro ver
cómo mi cuñado se monta de nuevo en su camioneta para salir de la
reserva.
Espantapájaros deja el neumático con huecos en el lado más alejado de
la cabaña, imagino para que no logré verlo.
Si lo que dicen es cierto, puede que el tipo que ví en la cafetería
de Lansing nos haya seguido
Esto no hace más que darme escalofríos y mas cuestionamientos.
¿Con que fin?
¿Que es lo que querría?
Mi mente empieza a imaginar distintas posibilidades, siendo ninguna
agradable a mi parecer.
La puerta de la entrada es abierta dejando ver al pelinegro ingresar,
parece muy absorto en sus pensamientos porque no me ve parada en la
ventana, sino que se va directo a la cocina.
- ¿Que hacía Massimo aquí?- pregunté haciéndomela desentendida,
logrando sorprenderlo haciendo que se gire rápido a verme.
- Ah Pinky, pensé que aun estabas en la cama.
- Apenas acabo de despertar y pude ver a tu hermano llendose.
- Bueno...-noto sus hombros tensos buscando que decir- ... vino
avisarme que Cora y él se irían antes hacia la ciudad- mentira, sabía
obviamente que mentía pero estando en estás circunstancias solo decidí
seguirle la corriente.
Necesitamos que siquiera está mañana sea la más normal y tranquila
posible antes de volver a Lansing
- Que lastima, se perderán tus riquísimos panqueques - dibujo un
sonrisa acercándome y notando que se relajaba por mi comportamiento.
- Eres la más privilegiada cariño - sonriendo con diversión empezamos
a preparar lo que faltaba del desayuno.
Aunque mi mente seguía divagando sobre sea lo que sea que nos había
estado observando.