Dalia (POV)
Mis ojos se abren y suavemente me volteo sin soltar su agarre y levanto mi barbilla para alcanzar su mirada.
No puedo decir una sola palabra, me pierdo en esos ojos azules, pestañas rizadas, y barba de unos días que lo hace ver más sexy.
Sólo consigo pasar mis manos por su torso hasta subir mis brazos a sus hombros y mover mi cabeza en aceptación.
Me toma de la mano y me lleva al guardarropa haciendo seña para pedirme el ticket, aún sin ninguna palabra se lo doy y toma mi chamarra y me la pone y lleva en su mano mi bolso y salimos. Yo no llevaba mi auto, ya que pensaba disfrutar de los efectos que las bebidas embriagantes producen en mi cuerpo, pero el destino hasta el momento tenía otros planes y no me estaba negando a ellos.
En eso se acerca un Chevrolet Camaro Z28 rojo, mi acompañante abre la puerta del copiloto me invita a subir y lo hago, cierra la puerta y recibe las llaves y entra al lugar del piloto, lo pone en marcha y arranca diciendo -Por cierto soy Andrew, Andrew Blanch- mirándome a los ojos y pasando su vista por todo mi cuerpo.
Andrew (POV)
Fuí arrastrado a un antro a la fuerza, según mi compañero de trabajo era el lugar dónde íbamos a encontrar un poco de acción. Sólo porque no quería quedarme en el hotel sin hacer nada, ya que en un día más regresábamos de la Conversión Internacional de derechos humanos que se estaba haciendo en ésta ciudad y que por unas chicas estudiantes de derecho nos habíamos enterado del evento. Después era regresar a la realidad, primer trabajo después de egresados. Todo iba bastante aburrido, a excepción del tequila y alguna que otra belleza, pero casi todas bien acompañadas.
Me levanté del asiento para apoyarme en el barandal de la zona VIP, viendo la pista de baile, me quedé totalmente sin aire al ver una castaña de caderas anchas, vestida de rojo y que desde arriba se notaban sus senos libres bajo la tela, mientras ella se movía al ritmo y sus manos parecían reconocer sus deseos. Inmediatamente sentí mi erección, no podía creer que sus manos leyeran mis pensamientos deslizándose por dónde yo quería que estuvieran mis manos. Esperando a que no tuviera pareja, dejé mi vaso de tequila en la mesa y me despedí de mi amigo con una seña, él estaba ocupado ligando. Me acomodé mi erección y bajé hasta ella, la abracé desde atrás atrás, pegándola a mi cuerpo, sentí su trasero sobando mi entrepierna lo que me provocó decirle al oído - hoy serás mía-
La llevé al hotel donde me hospedaba, aún sin oír un sólo sonido de su boca, sólo asentía o sus ojos hablaban por si solos, sentía su excitación, la tensión s****l entre los dos era impresionante.