Tory llevaba casi a rastras a Peter hasta el lugar donde se haría la competencia de castillos de arena y no era porque él no quisiera ir, sino porque no sabía cómo hacerlos. De niño no tuvo la suerte de ir a la playa y disfrutar de esa actividad tan simple, tan familiar, que se sentía apenado, pero para la niña no existía un no como respuesta. Vicky los seguía negando con la cabeza mientras sonreía ante tanto entusiasmo de su hija, pero verla feliz la hacía feliz a ella, así que simplemente los dejó ser. Si era cierto que la loca de Elizabeth se había ido, eso era un alivio para ella. Aunque aún no estaba del todo convencida y una parte de ella creía que Lizzie saldría en cualquier momento para arruinar el momento. Peter, por su parte, se dejó arrastrar sin oponer demasiada resistencia.

