Después del mi conversación con Oliver pensé que las cosas iban a cambiar, que quizá se alejaría. Pero me equivoqué. Oliver seguía apareciendo cerca de mí más de lo normal, a veces en la cafetería, otras en el pasillo, siempre con esa misma mirada tranquila que Misael decía notar antes que yo. Pero mientras Oliver insistía, otra cosa empezó a cambiar sin que me diera cuenta al principio: Natalia y yo cada vez nos comunicabamos menos, estábamos en el mismo salón pero a veces a duras penas cruzabamos palabras, fue raro al principio, después de estar acostumbrada a siempre sentarme a su lado. En fin, llegó el día que pensé que ya no iba a pasar. Natalia me llamó una tarde. No me dejó un texto como acostumbraba, me hizo una llamada, que me descolocó un poco, por lo excepcional de la situació

