Encontré a Misael tirado en las gradas del edificio de humanidades como si fuera parte del mobiliario de la universidad. Era su lugar favorito, siempre estaba ahí, está vez tenía una botella de refresco en la mano y la mochila abierta a su lado.
—BF, tienes cara de traer un chisme atorado.
—Y sí, traigo uno.
—Lo sabía. Empieza a hablar.
Me senté a su lado.
—Pero no es chisme mío.
—Entonces no me interesa. —Dijo mientras se levantaba.
—Es de Oliver.
Se tiró otra vez de golpe.
—Eso si suena interesante.
—Y de Natalia.
—Esto ya es una novela. Cuenta, cuenta.
Le quité la botella y tomé un sorbo.
—Ayer, después de que nos fuimos por el helado…
—Gran decisión por cierto. Estaba delicioso.
—Si, cállate y escucha
—Como ordene —Dijo poniendo su mano en su frente como saludo militar.
—Ayer que nos fuimos, Natalia se quedó en la mesa de Oliver.
—Ajá ¿y...?
—Y empezó a tocarlo.
Misael levantó una ceja.
—¿Tocarlo cómo?
—Pues… acomodarle el cabello, empujarlo, apoyarse en él, abrazarlo.
—Ok, lo normal. Natalia siendo Natalia.
—Eso pensé.
—¿Y?
—Pero luego empezó a decir algo incómodo.
—La especialidad de Natalia. Incomodar... ¿Y Que dijo?
—Dijo que Oliver estaba perdiendo el tiempo conmigo, pero eso no es lo incómodo.
—Eso también suena bastante a Natalia. Habla rápido BF.
Misael esperó.
—Dijo que yo tenía los ojos puestos en otro lado.
—¿Tú?¿En quién?
—En ti.
Misael parpadeó.
—¿En mí?
—Sí.
Hubo un pequeño silencio. Luego se rió.
—Uff!! Dile que guarde imaginación para la clase de artes.
—Ya sé.
—¿Y Oliver qué hizo?
—Le dijo que no interfiera.
—Bien, le puso un alto a la loca.
—Si, y luego Natalia lo abrazó por el cuello.
Misael casi se atraganta con el refresco.
—¿Qué?
—Sí.
—¿Delante de todos?
—Sí
—Natalia está completamente desesperada, ¿y que no tiene novio?
—Si, creo que lo hizo por molestarlo, o no sé.
—¿Y Oliver se dejó abrazar?
—No, le quitó el brazo y le dijo que no lo tocara así porque era mi mejor amiga.
Misael se quedó callado unos segundos.
—Traes loco a ese hombre BF.
—Yo no hice nada.
—¿No le pusiste algo raro en el agua? —Dijo burlandose.
—Aun no, pero si sigues hablando le pondré tus dientes. —Dije mirándolo sería.
Misael hizo con su mano el gesto de cerrar el cierre de su boca, y me reí.
—Pero lo que me molestó fue lo que dijo Natalia de mí.
—¿Que te gustó?
—Sí.
—¿Por qué? Sería lo normal ¿No? —Dijo riendose
—Eres un tonto.
Misael río una vez más y miro al frente.
—Tu y yo somos amigos —Dije
—No es cierto, no somos amigos.
—Claro que sí.
—No, tonta. Somos BFs
—Tienes razón, BF
—Siempre la tengo.
—Mira allá va corriendo —Dije, señalando el pasillo
—¿Quien?¿Quien? —Dijo parándose y queriendo ver.
—Tu humildad —Dije burlándome de su reacción.
—Muy graciosa, desayunaste payasos —Dijo con una mezcla de risa y fastidio.
Nos quedamos en silencio dos segundos.
—BF —dijo finalmente.
—¿Dime?
—Si alguna vez me gustaras…
—No hablemos de eso.
—Solo déjame terminar.
—...
—Sería muy difícil e incómodo.
—Lo sé, estamos bien así.
Misael asintió con seriedad.
—Si, me gusta tener a alguien a mi lado como tú, no arruinaría eso.
Luego se rió.
—Además eres muy mandona.
—Y tú muy tonto.
—Y tú muy enojona.
—Y tú muy glotón.
—Ya, deja de sacarme defectos, me estás lastimando.
—Bien, tendré piedad. —Dije burlándome de la expresión de tristeza que estaba fingiendo.
Nos levantamos para ir a clase, llegamos un poco tarde, el profesor llevaba quince minutos hablando sobre teorías sociales. La mitad del salón estaba muerto. La otra mitad fingía escribir y poner atención.
Yo estaba escribiendo cuando algo golpeó mi dedo y cayó justo en mi cuaderno. Era un avioncito. En sus alitas tenía escrito "Léeme"
Misael lo vio primero.
—¿Que es eso?
—No lo sé.
—Ábrelo.
—¿Y si no es para mí?
—Si es. Ábrelo rápido.
Lo abrí.
"Hoy te ves muy concentrada."
Debajo decía:
"Eso me gusta, te ves bonita."
Misael estiró el cuello.
—Es de tu admirador.
—Cállate.
—Por fin empezó a moverse
—Es solo una nota.
—Es solo la primera.
— Cierra la boca ya.
Miré hacia atrás.
Oliver estaba dos filas atrás escribiendo tranquilamente.
—No mires —susurró Misael—, pensara que te encantó.
—No estoy mirando nada.
—Sí, claro, tienes el cuello doblado. Pareces búho.
—Hoy estás especialmente hablador.
Doblé el papel, y lo guarde entre mi cuaderno.
Al día siguiente abrí mi cuaderno y en medio había otro papel.
Misael lo vió antes que yo.
—Llego otro —Dijo riendo.
—Dámelo.
—Lo lee el que lo vio primero.
—Eres un chismoso.
—Por eso soy tu mejor amigo.
Abrió la nota.
Leyó.
Luego levantó las cejas.
—Ok. Va en serio BF
—¿Qué?
—No está jugando contigo.
—¿Qué dice?
Me la pasó.
"Hoy te reíste en la cafetería y casi me olvido de lo que estaba diciendo."
Sentí a Misael mirándome.
—Te observa mucho.
—Eso es acoso.
—No, eso es amor.
—Eso es raro.
—Pero te gusta.
—No.
—¿Entonces por qué te pones roja al leerlas?
—No me puse roja, tonto.
Misael se recostó en la silla.
—Bien, es mejor que empieces a actuar si no quieres nada, porque si sigues guardando estás notas, vas a caer rendida a sus pies.
Dos días después otro avioncito aterrizó en mi brazo.
Lo abrí.
"Hoy te ataste el cabello por primera vez"
Le di la vuelta.
"Te ves muy bonita así."
Misael vio el papel.
—Ok.
—¿Qué?
—Ni siquiera yo me fijé que te ataste el cabello
—Tu eres despistado.
—No, eso suena a que está enamorado.
—Eso es acoso.
—Pero te gusta.
Guardé el papel.
—No, sólo los guardo por qué si, se va a aburrir.
—No creo BF.
Misael me miró.
—BF.
—¿Qué?
—¿Y si apostamos a que si vas a salir con él?
—No apostaré nada, porque no pasará.
—Buena suerte.
Ese mismo día encontré otra nota pegada atrás de mi cuaderno.
La despegué.
"Todavía no te rindes de ignorarme."
Debajo decía:
"Yo tampoco me voy a rendir."
Misael leyó.
Luego apoyó la cabeza contra la pared.
—¿Ves?
—¿Qué?
—Esto ya es romántico.
—No lo es.
—Se está comprometiendo contigo.
—No, es solo un papel.
—BF.
—¿Qué?
—Ese chico está enamorado de ti de verdad.
—Se le va a pasar.
—No parece.
Oliver pasó por el pasillo en ese momento.
No dijo nada.
Solo me miró un segundo antes de seguir caminando.
Misael lo vio irse.
Luego me miró a mí.
No dijo nada.
Pero con esa mirada pude escucharlo perfectamente en mi cabeza. No lo quería aceptar, pero el tonto de mi BF tenía razón, parece que Oliver va en serio. Aunque aún existe la posibilidad de que ambos estemos exagerando y en dos semanas más se aburra y se enamore de alguien más.