2. Incógnitas/descubrimientos

3916 Words
Desde esa noche mis sueños son menos recurrentes, pero cada vez más extraños. las noches de sexo desenfrenado pasaron a encuentros y salidas como si de una pareja se tratase. Llevo una doble vida, una en mis sueños y otra muy diferente al despertar. Es raro, de eso no tengo duda, pero en muchas ocasiones desearía quedarme en ellos y no despertar jamás, solo en mis quimeras soy completamente feliz. Solo en mis sueños puedo ser libre, no soy juzgada, abusada o condenada como cada seis meses, por la misma mujer que día a día maldice porque no pudo deshacerse de mí. Pero por alguna extraña razón estoy con vida, sigo con vida pese a los múltiples sucesos que me preceden. Es un misterio, pero cada cinco años, un suceso ha marcado mi vida. Es como si por lapsos de tiempo, la muerte apareciera para reclamar lo que una vez le perteneció, ese alguien sin registro en su libro, ese que no debía nacer, pero que aun así logro burlarse de ella. Según eso fue lo que leí en el libro que hallé en el parque. Según mi conclusión, ella escoge años impares, pero por más que se trate de escapar, es algo difícil de lograr. La muerte tiene 7 oportunidades para tomar la vida o entregar las pruebas de que es un caso especial, algo así como un nacido sin identidad, sin nombre… ¿Podré ser un caso especial? ¿Esa vida que se escapó de la muerte y hoy es buscada por ella, seré yo? ¿Por qué viví? ¿Por qué Francisca no logró acabar con mi vida por más que lo intento? ¿Por qué cada 5 años termino huyendo de algo o de alguien? Son tantas incógnitas que circundan por mi mente. Respuestas que a nadie podré pedir, solo una persona con problemas mentales se atrevería a confesar que tiene un amante o novio en sueños, que piensa que es un caso especial y que presiente que en su cumpleaños número 35 dejará este mundo. Morir a mis 35 años fue el desenlace que obtuve tras hacer cuentas, sí como dice el libro, la muerte tiene 7 oportunidades para reclamar esa alma sin registro, yo tengo 7 años para completar esas 7 oportunidades. ¡Cielos! Todo esto es un mar de predicciones sin sentido, cada vez que me sumerjo más en ese libro, mi cabeza se vuelve un mundo de contradicciones. El sonido del citófono me regresa a la realidad, mi desayuno acaba de llegar. Si que es chistoso, muchas personas en su día libre duermen hasta medio día, pero yo estoy despierta desde las 5.30 de la mañana leyendo un libro para hallar respuestas sobre mi novio imaginario y terminó por hacer una investigación sobre hechos paranormales, hechos de los cuales, según mi imaginación, soy parte. Me levanto, tomo una bata, arreglo un poco mi cabello. Recibo mi pedido e ingreso a la cama nuevamente, tomo un poco de café y una idea cruza mi mente, dejó a un lado mi desayuno, saco la libreta e inicio plasmar los sucesos de mi vida. 1.      Francisca llega al hospital tras aventarse a un vehículo como medida de desesperación ante su fallido intento de aborto. 2.      A mis cinco años caí de un puente de manera accidental. Cosa que fue falsa, pues mi madre quería entregarme a un tipo y en mi intento de escapar caí, con tan buena suerte que un camión cargado de espumas pasaba y amortiguo mi golpe o bloqueo mi muerte. 3.      Más de 15 latigazos desprendieron la piel de espalda dejándome inconsciente por una semana, semana en la que no fui llevada al hospital. 4.      Mis fatídicos 15 años. 5.      A mis 20 años el bus en el que viajaba rumbo a la playa, pierde el control en una curva y salgo cual cohete por una de las ventanas. Sufrí lesiones múltiples, pero nuevamente con vida. 6.      Sexto y último encuentro con la muerte…hasta el momento. Intoxicación por ingesta de camarones, ¿Cómo podía saber que era alérgica a este alimento? Jamás lo había probado y me pareció el platillo más delicioso del mundo, consumí tanto que terminé con un lavado urgente de estómago en el hospital. ¡Wow! Me siento como en destino final tras hacer la lista. Pero lo que no me cuadra son los tiempos, según mi lista llevó 6 sucesos, se supone que son 7, así que mis dudas se tornan más confusas. Lo que sí es correcto son los tiempos. Cada cinco años me ha pasado algo nuevo y ese algo siempre me deja a un paso de la muerte. He decidido dejar de buscar respuestas a cosas que me enredan más mi vida. Total, con el pasar de los días el tema ha dejado de ser mi prioridad. Llego al Club como de costumbre y una gritería me envuelve. Soy recibida por el tema más popular del mundo, ese que indica que hoy es tu cumpleaños. Estuve tan ensimismada con mis teorías de la vida, la muerte, ángeles y demonios, así como en mi trabajo, los encuentros felices con mi amado y los encuentros desafortunado con mi madre, qué no percibí la llegada de mis 30 años. ─ Mitzy querida. ─ Grita Hanna en los que se acerca y me abraza. La alegría de Hanna y de todas las chicas me invaden. Ellas esperan su turno, me abrazan para desearme lo mejor del mundo y que los cumpla feliz muy feliz, cosa que agradezco ya que ellas son las únicas que se toman el tiempo de celebrar cada año mi cumpleaños. No importa que muchas ya no trabajen en el Club, ellas siempre estarán para celebrar las fechas especiales, esas en las que demuestran la gran familia que son, familia de la que tengo el privilegio de ser parte. ─ Mit ¿Cuándo volverás a tener un novio? ¿No crees que ya es hora de formar una familia? El bocado de pastel que se dirigía a mi boca queda congelado en el proceso ante esas preguntas. No es que no tenga novio, de hecho, tengo uno realmente especial, amoroso y diabólicamente atractivo, pero no podría explicar que él solo habita en mis sueños, que es un fantasma. ─ Hanna de mi corazón. ─ Digo dejando el pedazo de pastel en el plato. ─ No es mi deseo tener un novio, de hecho, no lo necesito y eso de la familia no me mata, y ya tengo una familia, ustedes son mi familia. ─ Nosotras no podemos ser tus esposas ¡Menos dejar una mini Mitzy en tu panza! ─ Refuta Paula haciendo que todas rían por su loca idea. ─ Pau, no deseo ser madre, no en esta vida, pero si algún día me gustan las mujeres ─ Pauso, elevo mi ceja y agrego señalando con el tenedor a cada una de ellas. ─ Tengan por seguro que ninguna de ustedes es mi tipo. Me levanto y decido hacer una locura. Espero que con esto mi amado decida volver, pues hace un mes que no sé de él y eso me tiene inquieta, aunque me explico que debía hacer una serie de cosas, su explicación no fue convincente, por lo menos no para mí. Busco el disco Bandido de Ana Barbara, me ubico en el centro del salón, cierro los ojos, pienso en mi amante fantasma e inicio a menear mis caderas al ritmo de la melodía. Mala noche, recordarte enamorada, La persona equivocada, Alguien que robo mi corazón, Fui una tonta que se muere sin tus besos, Esperando tu regreso, atrapada por tu seducción.   Otra noche, otra luna sin tu vida, Esta loca no te olvida.   Te buscare bandido, te atraparé maldito, Te lo juro, pagaras por mi amor.   Te esperare bandido, tu corazón y el mío tiene algo pendiente los dos.   Bajo de la tarima aun meneando mis caderas de la manera más s****l que puedo, sé que donde este, podrá ver los movimientos de mi cuerpo, movimientos que son dedicados a él. Este tipo de actos no son ninguna sorpresa, siempre que nos reunimos una toma la iniciativa de bailar, es así como camufle mi presentación sin llamar la atención y exponerme a preguntas, a las que ni yo tengo respuesta. Les voy a confesar que bailo muy bien, eso se lo debo a las chicas que fueron grandes maestras. Debió ser muy productivo si hubiese sacado provecho a mi agilidad ante el baile, pero sé que Hanna me mata si este show se realiza ante hombres. Tomo de las manos a las chicas incitándolas a que bailen conmigo. Terminamos el resto de la canción con un show que estoy segura, más de uno hubiese deseado ver y pagar.   Tú lo sabes, la mujer que se enamora, Es capaz de cualquier cosa, y yo doy el alma por tu amor.   Otra noche, otra luna sin tu vida, Esta loca no te olvida.   Te buscare bandido, te atraparé maldito, Te lo juro, pagaras por mi amor.   Te esperare bandido, tu corazón y el mío tiene algo pendiente los dos (Bis)   Entre risas, bromas y mucha comida, paso el mejor de los días, uno que no deseo termine, llámenme supersticiosa, pero creo que me pasará algo cuando este sola y la muerte hará su aparición como cada cinco años. Llego a mi apartamento sana y salva, algo que me sorprende, pero que no me deja del todo tranquila. Tomo una ducha, cambio mi lencería como es costumbre. Retiro las cobijas de mi cama, me acomodo y decido leer un poco. Algo en la lectura llama mi atención, algo que sin duda contesta muchas de mis dudas. Al cumplir los 30, la compañera del ángel de la muerte se podrá unir a él para culminar los últimos cinco años de su vida terrenal, pasando a tomar su lugar como vinculo, canal, o cupido. Ese día el padre celestial y el padre de las tinieblas, le dará la oportunidad, de elegir o modificar su destino, ese que su amado dilato, pero no cambio. Ese que su amado dilato, pero no cambio… Esas últimas palabras quedan en mi mente, pero decido continuar. La parca o ángel de la muerte, deberá entregar las pruebas que acreditan el hecho de que su pareja fue un alma sin registro, esa que él debía entregar, pero de la cual se enamoró, protegió y eligió como su único amor, amor que debe ser aprobado. Para ser aprobado deberá justificar por qué ella es merecedora de tal grandeza. Ser la compañera de una parca o ángel de la muerte es una idoneidad que no todos los seres humanos merecen o logran, por tal razón se concederá un tiempo pactado para su aprobación o negación. Sin embargo, ella deberá descubrir su verdadera naturaleza, siendo la única con la potestad aceptar o no su amor. Tome la decisión de parar la lectura, si continuo con ella, quizá y termine por solicitar los servicios de un hechicero, brujo, adivino o un psiquiatra. Abro mis ojos con dificultad por los rayos del sol. Sé que estoy en un sueño, pues la decoración me indica que es la habitación de mi amado fantasma, ese que no he visto por un mes. El sonido que emite la puerta al abrirse, hace que mi mirada se conecte con ese par de orbes platinados que tanto he extrañado. Orbes que me dejan congelada en mi lugar. Lo observo sonreír, se acerca, me abraza muy fuerte. Correspondo a su abrazo, uno que extrañé como nada en esta vida de ilusiones a la que cada vez me acostumbro más. Se aleja, toma mi rostro y me besa, es un beso tan lento, tan lleno de amor, tan lleno de miedo… ─ ¿Quieres ser mi compañera? ─ Dice en susurro y sin apartar sus labios de los míos. Esa pregunta volcó mi corazón. No por miedo, pero si por la sorpresa de saber lo que él es, eso que tanto desee saber, hoy por fin tiene respuesta. ─ No debes contestar ahora, pero…─ odié que pausara y que repentinamente el tono de su voz se volviese frio, distante, dolido. Un aleteo desbocado agito mi órgano cardiaco. Decidir ser su compañera, es algo que no había contemplado, pero nada se compara con el dolor de no volverlo a ver. ─ Tu respuesta es todo los que nos une o separa. ─ El calor subió a mi rostro, cuando lo observé solo por un segundo. Aprete mis labios ante esa mirada dueña de un aspecto salvaje y bestial. Me alejo, abro mis ojos hasta más no poder, lo observó con sorpresa. Siento que mi corazón se agita de manera descontrolada. ─ Tú sabes que, y quién soy ─ Observa y agrega ─ Solo mi compañera lo podría descubrir. No sé qué decir, no tengo nada que agregar. Es verdad tenía mis sospechas, pero ahora que lo confirmo, todo es un mar de sensaciones. ─ Y si estás confundido ¿Si no soy la que buscas? ¿Si solo fue sexo? ¿Si para ti también habito solo en sueños? ─ Me doy una cachetada mental, ante las absurdas preguntas que brotan de mis labios. Observo como en su perfecto y enigmático rostro se dibuja una débil sonrisa. ─ No podría equivócame, tampoco se trata de atracción s****l, de hecho, nunca lo ha sido. ─ Sus palabras me confirman que tanto él como yo, cruzamos la línea de lo surreal. ─ Y para mí no eres un sueño, te he protegido desde el primer día que tu corazón dio sus primeros latidos. Tras escuchar sus palabras una ráfaga de sucesos cruza en mi mente, esos que me llevan a recrear cada una de mis tragedias, tragedias en las que siempre un rostro borroso, pero familiar aparecía. ─ El salvador que dejo a Francisca en el hospital, el chofer del camión, el curandero que ayudo a sanar mis heridas, la bella anciana, la fuerza que me saco del bus, el medico que me atendió. Todos, todos. ─ Pausa y en tono de reproche agrego. ─ Absolutamente todos, fuiste tu. En su rostro se refleja el dolor que mi palabra le causan, pero no me importa, él podía parar todas mis tragedias, él podía evitar mi sufrimiento y no hizo nada… ─ Lo siento. ─ Sus orbes se cristalizan, su semblante se entristece y solo agacha la cabeza. ─ No podía, los lineamientos inherentes a la vida, es algo que no tengo a mi alcance. Debías... ─ No podías, es todo lo que puedes decir. ─ Corto sus palabras con un tono muy elevado de sarcasmo, tanto que rio ante su diminuta explicación. Él trata de tomar mis manos, pero no dudo y las retiro. Tengo tanta rabia, rabia de saber que mi infierno pudo ser frenado, pero él solo de dedico a ver como yo escapaba una y otra vez de la muerte. ─ Por favor, entiende que no podía cambiar tu destino, hice todo lo que se me permitió para protegerte, pero los sucesos de tu vida ya estaban escritos. Paso mis manos por mi rostro. Nunca antes había tenido la necesidad de despertar, nunca antes había querido abandonar mis sueños. Pero ahora es todo lo que deseo, despertar es creer que esto es solo un invento más de mi imaginación. Desperté con un dolor en mi pecho. No sé cómo detener mis lágrimas, son tantas cosas, tantos descubrimientos, descubrimientos que me llevan a pesar si juzgué mal a ese fantasma que ahora es un ángel de la muerte o mi protector. Para Hanna el hecho que estuviese trabajando hasta tarde y que no me quejara por el poco descanso, no fue inesperado. Eso lo solía hacer cuando quería desaparecer por más de un mes. Pero lo que ella no sabe es que mi motivo solo es uno, no deseo cerrar mis ojos, no deseo volver, no hasta que tenga una respuesta. Han pasado tres días y el café no es un aliciente ante la pesadez de mi parpados. En estos días pude sentir la verdadera soledad, lo que en verdad siento por ese ser que con dolor me dejo partir. Se que me está esperando, o quizá odiando. Por mi bien espero que sea la primera opción. Dejo que mis parpados se cierren, es hora de confesar mi decisión. Despierto en su habitación, lo observo cabizbajo, con sombras oscuras bajo sus ojos. No puedo evitar sentir dolor, él como yo hemos sufrido con esta situación. Me acerco con temor, levanto su rostro. ─ Sí. ─ Aviento sin más. Me queda claro que desde hoy seré la mujer de una Parca o Ángel de la muerte, porque eso es él, no es cualquier hombre, y es por eso que no lo quero lejos… Me estremecí cuando sentí una de sus manos deslizándose para aferrarse a mi nuca y levantar mi rostro en cuanto su otro brazo rodeaba mi cintura apretándome con sutileza a su cuerpo. Ahogue un gemido ante el tacto de volver a unir nuestros cuerpos uno contra el otro. Se inclinó rozando su nariz en una suave caricia en mi mejilla, dejando que sus carnosos labios se recostaran sobre los míos para soltar: ─ Desde hoy, hasta el fin de tus días y después de ellos…serás mi compañera.  ─ ronroneo. La suavidad tan ardiente de sus labios abriéndose sobre los míos, me deshizo en fragmentos. Era demasiado tarde para darme cuenta que esto era un error ¿Cómo una humana sería la compañera de un ángel de la muerte? Más si solo podría estar con su compañero en sueños, solo en sueños lo tendría, solo en ellos sería su mujer. Mis miedos y dudas se perdieron ante el sabor de sus labios moviéndose frenéticamente sobre los míos. Ahogue un gemido largo en su boca, sintiendo el tenue movimiento de su m*****o sobre mi pelvis con ansias de penetrarme. No recuerdo el momento en el que nuestra ropa desapareció. Solo sé que no me contuve y deslicé una de mis manos sobre su abdomen hasta llegar al inicio de esa última prenda que impedía la liberación de su m*****o, ese por el que mi entrepierna reclamaba con descaro. Siento como sus manos se desplazan y retiran lo último que quedaba de mi lencería. Me toma en brazos y me lleva a la cama. Se ubica sobre mi regazo, dejando su m*****o cerca de mi entrada. Se detiene, acorta más la distancia de su m*****o erecto, deja que su mirada se conecte con la mía, lame sus labios con lentitud, la cual logra perforar y estremecer hasta el músculo más pequeño de mi cuerpo. Nos llenamos de caricias tan eróticas, caricias que fueron tan profundas que hicieron trabajar el doble a nuestros pulmones tras arrastrar una muy forzada respiración. Todo un sin número de emociones se esparcieron en mi cuerpo, cuando sentí perderme en un orgasmo tras la rapidez de su m*****o al ingresar una y otra vez en mí. Sentí como su boca se abrió en mi hombro, pego sus dientes sin apretarlos para gemir su orgasmo sobre mi piel. Ese sonido tan inesperado, siendo soltado al mismo tiempo en que mi boca dejo escapar mi gemido cerca de su oído, ese que sacudió mi pequeño cuerpo contra el suyo para volverme más que un montón de polvo. El sonido unísono de nuestro órgano, agitó las paredes blancas de este cuarto iluminado por los rayos del sol, rayos que fueron testigos del primer acto de amor como compañeros de vida. Desperté con una sonrisa en mi rostro. Esa que se amplió más al ver el tatuaje en forma de anillo en el dedo anular de mi mano izquierda, ese que indica que soy casada, casada con una Parca. El diseño del anillo me atrae al punto de palparlo. Acto que logra su materialización y con ella el parpadear de la luz de mi habitación. ─ Me llamabas. ─ De un salto abandone la cama ─ ¿Cómo es posible? ─ pregunto al ver ante mí, al ser que solo estaba en mis sueños. Se acerca, me besa y agrega. ─ Es nuestro vínculo, solo si lo materializas, podré llegar a ti. ─ ¿Qué vínculo? ─ pregunto con desconcierto. ─ El anillo. ─ Dice con un deje de burla. Sonrió como estúpida al darme cuenta de lo dormida que fui. Pero no pierdo el tiempo, me lanzo a sus brazos y decido hacerle el amor de nuevo, pero esta vez en mi mundo. Mi muerte llegó a mis 35 años, tal cual era mi designio, ese que se dilato, pero no se cambió. Sacrifique mi vida a cambio de ver feliz a Paula, ¡si Paula! Ella tuvo complicaciones en el parto, así que hice una tregua con la muerte para adelantar mi fatídico final, mi vida a cambio de la de esa pequeña. ¡Tampoco! Era algo que pudiese evitar, pero si podía decidir cómo y cuándo sería. Según sufrí un infarto fulminante causado por un problema coronario no atendido. No puedo decir que vivir en la tierra y en el mundo de los sueños es malo. Tampoco que los designios de Dios o del Diablo sean correctos, solo puedo agradecer al mal por hacerme sufrir y al bien por darme al mejor ángel protector como esposo. Esa es mi historia de cómo termine siendo la esposa del amante en mis sueños, es así como logre mi facilidad, una que se dio solo en sueño. ¡Ahh! Se me olvidaba, descubrí que mi aceptación se dio, no por mis creencias, tampoco por las oraciones de Francisca, se dio por la decisión, mi decisión, una que fue más fuerte que los sentimientos, pues ayudé y perdoné a muchos sin esperar nada a cambio.  La redención de los pecados no se da por obras públicas, chicos… actos no son acciones, así que no hagan públicas sus obras, solo ayuden al que necesita y perdonen al que lo merece. ¡Ups! Casi lo olvido. Hanna encontró el amor en los brazos de un hombre 10 años menor que ella y ahora está disfrutando de la fortuna que tanto él como ella tienen. Fortuna que ella cosecho con su Club por años y él cultivo como empresario de relaciones internacionales ¡Chico listo! Siempre llevó los clientes ante Hanna, pero en realidad estaba tras las bragas de esta. Paula se casó con el tinieblo que mantuvo oculto, ese que es el padre de su pequeña Mitzy, nombre que le puso a su hija en mi honor. Hoy vive feliz junto a esposo e hija. Francisca no deja de llorar y pedir perdón en mi tumba por todo lo que hizo, creó que mi muerte en verdad la afecto. Pero tranquilos dejé un seguro para ella, así podrá vivir cómodamente sus días en la tierra. Yo la perdone, aunque no lo sepa, pues gracias a ella me quede con el mejor de los fantasmas.   Fin.  Dedico este libro a mi hija, y a los momentos inesperados que traen consigo grandes historias que no merencen ser ocultas, esas que llegan junto a los primeros rayos del sol indicando que un nuevo e inesperado día inicia. Ama lo que te de vida, lo que llene tu alma, lo que haga que una sonrisa ilumine tu rostro, simplemente amate, pues eres el único con la capacidad de volver realidad todo lo anterior.    Con cariño YOSAE. 
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