Samary.
- "Cuando quiera señorita De Angeleis, puede hablar, ¿qué es lo que pretende?"- me dijo el Demonio sirviéndose una copa del aparador donde se encontraba el Whisky.
Al parecer, no íbamos a tardar mucho en llegar al lugar que ese hombre prendía llevarme, Constantine Nikolau se alojaba en el mismo hotel del evento, así que tras sacarme de la sala donde se realizaba el cóctel. Tan sólo me arrastró hasta el ascensor más próximo, de ahí sin soltarme, sin mirarme, y en silencio, llegamos a la última planta, donde recorrió todo el pasillo hasta una de las suite de lujo del otro lado del hotel.
Yo en ningún momento ofrecí resistencia, ni me negué a ser arrastrada, sabía que esta era mi oportunidad para conseguir el apoyo de ese hombre, esperaba hacerle la oferta más atractiva del mundo, y que él la aceptara, o si no tendría que volver empezar de nuevo, y estos tres años de trabajo y sacrificio, no servirían de nada.
Una vez dentro de la suite, él me soltó como si mi tacto lo quemara, y al contrario de lo que hubiera hecho otro hombre, si una mujer se le ofreciera como yo lo hice, ese hombre se alejó de mi para servirse una copa.
- "Lo mismo es gay, como dice Vale....¡Ni de coña! Ese hombre no besa como lo haría un gay, es más, aunque no tengo mucha experiencia, creo que este hombre no besa como lo hacen muchos heterosexuales, ese hombre no besa como cualquier ser humano...besa como los demonios, cuando te vas a dar cuenta, te ha robado el alma."- pensé mientras me abrazaba mí misma.
- "No me ha respondido a la pregunta, señorita De Angeleis"- lo miré recordando lo que me había preguntado, no me sorprendió que conociera mi nombre, era una modelo conocida en este mundo, ya que prácticamente, era de las pocas modelos que promocionaba tecnología.
- "Se lo voy a contar, pero primero podría devolverme el broche, fue un regalo de un gran amiga."- le pregunté.
Él me miró extrañado, como si no entendiera a lo que me refería. Me acerque a él y quitándome el pendiente, sólo lo pasé, sin tocarlo, por delante de su chaqueta cuando un pitido horrible, que nos dejó sordos los dos, se escuchó. Cogí rápidamente el móvil y desactivé los sensores de audio.
Él me miro aún sin entenderlo. Metí mi mano en su bolsillo delantero de la chaqueta, con cuidado de no demorarme mucho, él intentó alejarse de mí, pero yo sólo lo miré, haciendo un gesto con la otra mano, para hacerle ver que no iba hacerle nada, aunque la cercanía de ese hombre y ese tacto comenzaba a afectarme otra vez.
Finalmente saqué ese maldito broche, al parecer cuando tropezamos, esa cosa cayó dentro del bolsillo delantero de la chaqueta de este ser tan inquietante.
Se lo enseñé, y él me miro, con suspicacia.
- "No lo coloque ahí, lo prometo, ni siquiera sabía que eras el Demo... digo Constantine Nikolau, aunque era a ti a quien estaba buscando."- dije alejándome de él, su cercanía me ponía nerviosa, y no podía pensar.
- "¿Y se puede saber para qué era que me buscaba?"- me preguntó aun serio, apoyándose en el aparador, con los pies cruzados, una mano en su bolsillo del pantalón, mientras, con la otra, bebía de su vaso de whisky. Sus ojos no se apartaban de mí, haciendo que mis manos temblaran.
- "¡Por Dios!, llevas años para llegar hasta aquí, lo has ensayado miles de veces, hasta has pensado en las miles de respuestas que te puede dar, y como rebatirlas, para que cambie esa respuesta, céntrate y hazlo de una vez."- me reprendí mentalmente.
- "No tengo mucho tiempo señorita De Angeleis, si lo que ha buscado es mi atención ya la tiene, si todo lo que está buscando con esto que montó en el coctel, es acabar en mi cama, le puedo advertir que soy muy selectivo con quien la comparto y ..."- lo interrumpí, no deseaba que otro hombre me dijera lo poco adecuada que soy para el sex... digo ciertos actos.
- "¿Conoció a Kayla Donnelly?"- le dije de repente.
Él me miró deteniendo el vaso el airé cuando iba a beber, y su cara cambio a sorpresa, por primera vez vi auténtica sorpresa en su cara, aparte del momento en que lo besé, y en esa ocasión, aparte de sorpresa, había otra sensación, que yo no identifiqué.
- "No la conocí, pero conocía de su talento."- me dijo indicándome con la mano que me sentara, mientras él se acercaba al sillón más alejado de mí.
Descubrí que el demonio tenía muy buena educación, porque hasta que yo no estuve sentada, él no procedió a sentarse.
- "Yo fui su admiradora por años, no nos conocimos personalmente, pero manteníamos una correspondencia, mediante correos, me convertí en su confesora, de hecho, este broche y muchas de la joyas que tengo, fueron confeccionadas gracias a sus instrucciones y sus planos. Me los hizo para protegerme en caso de asalto, o para evitar que algún empresario, o cualquier hombres se propasara conmigo."- me levanté y me acerqué entregándole el broche y el pendiente, incluso el móvil. - "Todo fue confeccionado por ella, yo sólo lo mandé a fabricar."- Esto pareció interesarle, estuvo manipulándolo y chequeando la aplicación para ver que más artefactos había.
- "Muy bien señorita De Angeleis, ha captado mi atención, continue."- tome aire porque sabía que con lo que le iba a decir, iba a revelar uno de mis mayores secretos, pero era o todo o nada.
- "Como le dije fui algo así como su confesora, ambas estábamos pasándolo mal, no sé si conoce lo que me ocurrió hace tres años, el juicio de mis ex-agente y demás"- no esperé que me diera una respuesta, no podía tenía que soltarlo todo de una vez, tenía que ser convincente. - "Entre las confesiones de mi querida Kayla, estaba que creía que su novio de ese entonces, luego marido y su amiga, tenían algo que ver con la muerte de su padre. No estaba segura, pero... tenía una duda, luego pasó lo...que le pasó el mismo día de su boda, y algo me dijo que quizás ese accidente, como el de su padre, no fue tal accidente. Yo en ese momento estaba en una lucha con mi agente, y no pude hacer nada, todo estaba claro para las autoridades, así que decidí creer que eso era sí."- mientras hablaba, vi como el interés del el Demonio crecía. Continué con mi relato.
- "Hace un año, cuando fue declara muerta, algo ocurrió, me llegó un correo a su nombre, era en el correo secreto que ambas compartíamos, por lo visto esa mujer era un genio, tenía sincronizado ese correo con algunos parámetros de internet, y desde que saliera las palabras muerte y su nombre, este correo se activó y me fue enviado automáticamente."- crear ese programa que justificara mi historia, fue toda una odisea, pero con esfuerzo lo logré, después de año y medio de trabajo. –"En este correo, me decía esto."- le dije cogiéndole el móvil de las manos y buscando el correo en cuestión. - "Si algo me pasa, he dejado algo en un apartado de correos de Nueva York. Quiero que te formes en ciencias, para que busques cual es la mejor empresa que haya en ese momento, y le ofrezcas lo que hay en ese apartado de correos, a cambio de que le arrebaté la empresa a mi futuro marido y salve a los empleados."- le di el correo para que el verificara la fecha y todo. –"En ese apartado había un disco duro con todos los trabajo futuros de Kayla, incluido el programa con él que me envió el correo."- cuando le dije eso, lo ojos del demonio se abrieron como platos, ese si era verdadero interés.
- "Ya veo y ¿Quiere que Nikolau L.G. Electronic sean quienes destruyan al presidente de Donnelly Optics Film?"- me preguntó.
- "Son los mejores, y usted ya ha comprado las patentes de muchos de sus prototipos."- le dije.
- "Bien, creo que sería justo, pero hay un problema, señorita De Angeleis"- me dijo, yo lo miré nerviosa.
- "¿Cuál?"-
- "Uno que usted ya conoce, si en tres meses no me casó, perderé mi empresa, y mi primo no es tan eficaz como yo, más bien estoy seguro, que muy probablemente destruya la empresa."- me dijo.
- "Por eso señor Nikolau, me he ofrecido a ser su prometida y futura esposa."- le dije intentando parecer segura.
- "¿Sabe por qué hasta ahora no me he casado?"- me preguntó, yo negué. - "Porque las condiciones del fideicomiso son muy claras, no sólo tengo que casarme, no puedo divorciarme nunca, eso de hasta que la muerte nos separe, y tres años después de la boda, tengo que dar a la familia un heredero o una heredera. ¿Con estas condiciones usted aceptaría casarse conmigo?"- sentí como si me ahogara, el aire no entraba en mis pulmones, y de pronto empecé a toser, él se levantó y se dirigió al aparador, cogió un vaso de agua, y me lo entrego, mientras yo trataba de sobrevivir como podía.
Finalmente bebí el agua y me recompuse. - "Ve señorita De Angeleis, en ocasiones los planes no surgen como uno quiere, así que, aunque su oferta es muy tentadora, más de lo que imagina, yo ahora debo centrarme en conservar mi empres..."- lo interrumpí sin pensarlo.
- "Lo haré, me casaré con usted para siempre ... y le daré un hijo"- lo solté de golpe con los ojos cerrados para no verle la cara, estaba totalmente avergonzada. Pero no me detuve tenía que ser con él, totalmente sincera a lo mejor así me daría un tiempo para acostumbrarme que iba a tener sex... digo a dormir con un hombre.-" Lo que se lo voy a decir, aunque creo que lo podría averiguar usted sólo, soy virgen, nunca he estado con un hombre, y el beso que le di es el primero que doy en tres años, ni siquiera beso en los reportajes fotográficos."- abrí lo ojos para ver su reacción, y al mirar a sus ojos mi cuerpo tembló, por un segundo el Demonio me miro como cuando una serpiente va a devorar a su víctima, me quede hipnotizada en la profundidad de esos ojos negros, a la espera que me diera el primer mordisco. Pero simplemente su expresión cambio y acercándose a mí, me dio la mano como para sellar el trato.
Yo me levanté y lo miré, pero por alguna razón no deseaba tocarlo, no cuando en mi mente aún estaba esos ojos letales clavados en mí.
-"Me imagino que no habrá de otra, señorita De Angeleis, primero nos casaremos, y luego iremos poco a poco, nos quedan tres años para cumplir con las locuras de mi abuelo. A cambio, yo prometo acabar con el presidente Akon García, y adsorber Donnelly Optics Film, incluso a que conservé su nombre, una vez adsorbido, su amiga lo hubiera querido así."- lo miré y sonreí agradecida.
- "Gracias, prometo que intentaré cumplir mi parte."- le dije.
-" No queda otra Samary, a partir de hoy, y por lo que saldrá mañana en las noticias eres la prometida del Demonio, así que tendrás que acostumbrarte."- un gemido salió de mis labios, una porque me sorprendieron sus palabra y la otra porque, por primera vez, me llamó por mi nombre-" En fin, vamos a cerrar este trato como se merece."- y sin más tiró de mí, para abrazarme con fuerza, y tomar posesión de mis labios, fue como un auténtico pirata, robando un tesoro, todo en él se convirtió en descaradas ansias.
Mi mente se bloqueó, mis cuerpo tembló, otra vez ese mandito calor, la sensación de querer más me asaltó, y el deseo de que eso no acabara, me anulo el juicio. Tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad, para no dejarme arrastrar, y finalmente usando, un movimiento de defesa personal, me separé de él.
- "¡Maldito Demonio!, Constantine Nikolau, no vuelvas a besarme sin pedirme permiso."- rugí, con la voz apagada como sin fuerzas, me costaba respirar. Pero con un brillo oscuro en sus ojos, él sólo sonrió, con esa típica sonrisa que hace que te tiemble el pulso, mientras que con el dorso de su mano se tocaba sus labios, su pelo estaba despeinado, por la nuca, y supe que había sido yo quien lo había despeinado, aun sentía su suavidad en los dedos.
Ahora comprendo porque lo llamaban Demonio, ese hombre transpiraba peligro por cada uno de los poros de su cuerpo. Sin pensarlo salí corriendo, dejando qatrás, mi broche, mi pendiente, mi móvil y mi dignidad, ¡ah! sí, y también algo que tardaría mucho en identificar que era, pero mucho tiempo.
Por fin, me quedó claro, cuando investigaba a ese hombre, que quería decir cuando me advertían que tuviera cuidado con hacer tratos con ese Demonio, él siempre te sacaba ventaja.