Entre recuerdos tengo imágenes de los momentos entre el auto y llegar a la clínica. Todo se veía como una película en reproducción rápida. No tuve oportunidad de pensar en nada, solo me dedique a sentir la presión del dolor. No caminaba me bajaron del auto en silla de ruedas y así permanecí antes que el medico viniera a revisarme. Me ingresaron al consultorio. Nunca fui fans de estos. Son tan fríos y sin gracia. Con una cama rígida y nada cómoda y un escritorio al frente, que nada tiene de privacidad. Miles de preguntas entraron por mis oídos y trataba de ponerme al día en las respuestas. Permanecía recostada sobre la camilla mientras me retorcía del dolor y me quejaba en voz baja para no llamar la atención. Y, si vino el primer tacto, ese momento demasiado incomodo e in- sexy com

