2-❀𝕌𝕟𝕚𝕕𝕠𝕤 𝕡𝕒𝕣𝕒 𝕤𝕚𝕖𝕞𝕡𝕣𝕖❀

1750 Words
᯽Issabella᯽ En la boda... - Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia. El sacerdote dio las últimas palabras con las cuales ya eramos oficialmente marido y mujer. Me puse demasiado nerviosa, ya que en mi vida me han dado un beso, puede sonar estúpido, pero es la verdad, nunca he tenido novio siquiera, pretendientes sí y muchos amigos también, pero novio jamás; así que no seria Massimo Lombardi, mi peor enemigo el que me daría mi primer beso. El muy idiota tenia todas las intensiones de hacerlo, pero lo esquive solo abrazándolo. Ni siquiera vi si alguien lo había notado, me importaba un verdadero pepino si así fuera. Todos se acercaron a nosotros para felicitarlos por la hermosa pareja que eramos, si claro. Mis amigas también me abrazaron, pero ellas para darme el pésame. Ya habíamos recibido los bonitos deseos de casi todos, así que me retire lejos de la multitud. Estaba acomodando el vestido carisimo de novia que traía puesto, frente a un espejo que tenia el salón. Justo a lado seria la dichosa fiesta, así que tenía que estar lista para seguir fingiendo que era feliz, bueno , no feliz ,tenía que demostrar que era la mujer más dichosa del mundo. - ¡Ven acá!. Massimo me tomo del brazo y me guió a un apartado que tenía el lugar; una habitación donde había un privado o algo así. Al entrar me aventó, y choque en una mesita. - ¡¿ Qué te pasa idiota, estúpido imbécil?!.-Me enfureció mucho su acción y le hable ,bueno mas bien le grite con rabia. - ¿Se puede saber qué demonios fue eso allá afuera Bella?.-Estaba enojadisimo. - ¿ Qué, saludar a todos y fingir que soy feliz?.-Pregunte con sarcasmo, él me miro entrecerrando los ojos, estaba furioso. - ¡Ay por favor!...Mira no juegues conmigo, por que haré que te arrepientas. Volteo los ojos y me miro como si yo estuviera mintiendo y realmente sí fuera feliz. - No sé de que hablas entonces, compermiso -Intente, pasar para salir de ahí pero me detuvo agarrándome de la cintura- No me toques idiota. - Mira Bella... No lo deje continuar cuando lo calle amenazándolo con el dedo acusador. - ¡No me llames así idiota, tú no tienes derecho a decirme así!. - No seas ridícula por favor.-Contestó en tono de burla. - Solo las personas importantes y a las que amo, me pueden llamar de esa manera. Tú no eres de esas. Camine nuevamente a la salida, no soportaba estar cerca de él. - ¡No voy a permitir que me hagas quedar como un estúpido frente a la gente o mi familia, me escuchaste!.-Sentenció con determinación. Me quede parada justo en la puerta, escuchando sus palabras. Gire para mirarlo, estaba cruzado de brazos y pies recargado en la mesa donde me había golpeado. Su mirada no era amistosa ni mucho menos cordial, solo podía ver odio y rencor en ella. Nunca entendí porque de pronto Massimo comenzó a odiarme; pero yo si sabia cuando pase del amor al odio. Y jure que nunca lo olvidaría para que un día me las pagara todas. - No me digas...-Camine retadora hacia él- ¿Sabias que me tienen sin cuidado tus estúpidas amenazas?. Quede parada frente a él cruzada de brazos igual. Dio dos pasos para quedar justo enfrente de mí. Inclino su rostro para verme directo a los ojos. - No son amenazas, es advertencia, no te soporto, ni siquiera me caes bien. Sentí un nudo en la garganta que tapó todo conducto para que entrara el aire a mi cuerpo. No tenía que verme débil, ni nada por el estilo. Las palabras que decía este tarado me dolían y mucho, todos estos años sin verlo de frente no mataron al cien ese amor que un día sentí por él. Pero no le demostraría a estas alturas que sus palabras conmovían mi corazón. - ¡Pues mira, hasta que en algo estamos de acuerdo, yo tampoco te soporto idiota!. - Ay por favor Be...-Estaba a punto de decirme como le dije que no lo hiciera, volteo los ojos y rectifico- Issabella, esa ni tú te la crees por favor. Camino muy quitado de la pena, por la habitación, tan seguro estaba que yo sentía algo por él, pobre idiota. - ¡Ay me vale si me crees o no estúpido!.-Reafirme tajantemente que me importaba nada lo que pensara. - ¡No me hables así!.-Contesto enojado, y eso me valía màs. - ¡Yo te hablo como se me da la gana, no te debo ningún respeto, así que acostumbrate tarado!. - ¡Eres insoportable!. - ¡Lo mismo digo de ti idiota!. Se paro frente a mí ,quería hacer algo, no sé bien qué, pero sabia que nada bueno eso sí. - ¡Ni creas que algún día yo podre quererte Issabella, eso jamás pasara!.-Me miro a los ojos tan cerca ,que logre ver sus ojos verdes con odio en ellos.Trague saliva por lo que estaba escuchando. - Ay me tenías con el pendiente fíjate, me estaba preguntando justo eso: ¿ Cuándo sera el día que Massimo me quiera?.-Le conteste con seguridad para que no notara mi tristeza al escuchar sus hirientes palabras- Ja ja ja ja por Dios, no seas patético, a mi me vale que sientas.¡Y sí es odio, que bueno, porque siento exactamente lo mismo por ti!. - Ah sí...pues no te creo. - Ya te dije, me vale.No me importa, así que estamos a mano. Se enojo por lo que le dije, tal vez creyó que nunca le iba a contestar; pero más equivocado no podía estar. - ¡Sabes perfecto que yo estoy con Lilibeth, y aún así tu capricho por casarte conmigo no te detuvo!. Esa maldita bruja mentirosa, después de tantos años sigue presente en su vida... - Me vale...Que sean muy felices, si pueden. Lo vi con burla, me aventó algo que no alcanzo a tocarme, ya que salí rápido de la habitación restando importancia a lo que decía, fingi que no me importaba, porque a mí que demonios me interesaba que estuviera con esa desgraciada. ✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯✯ Issabella. ( A los 12 años). Mis primeros días en la secundaria han ido de maravilla, hasta hoy Massimo me a buscado mucho, todavía me pongo muy nerviosa cuando se acerca a mí: en un pasillo, en el campo de fútbol, cuando esta jugando; el otro día anoto muchos goles y ganaron, después que termino el partido fue a donde yo estaba y me abrazo efusivamente, todas las niñas nos vieron ,me sentí soñada totalmente.No sé si estoy alucinando pero me da señales que le intereso de la misma manera que él a mí. - Marelis, estoy muy nerviosa, a la hora de la salida voy a irme con Massimo . - ¿Por qué?. - Annalice, su mamá, me invito a comer. - Ay que emoción, te imaginas amiga, Massimo y tú pronto serán novios, eso pienso, te busca mucho, siempre esta ahí contigo. Estábamos riéndonos emocionadas cuando Lilibeth se puso frente a mi nuevamente como aquella primera vez. - Hola "niñas"-Hizo un énfasis extraño al decirnos niñas- Voy hacer una fiesta de disfraces en mi casa por mi cumpleaños, están invitadas. Nos dio una invitación a cada una, Marelis y yo nos miramos sorprendidas de cierta manera, ya que no somos muy amigas de ella. - Gracias... - Espero su presencia, por favor, de hecho ya invite a casi todo el salón, incluso varios de tercero. Dijo lo último, dando media vuelta para irse. Mi amiga y yo revisamos la invitación y solo sonreímos. Estábamos ya en la salida cuando, Marelis y yo estábamos hablando de que disfraz llevaríamos a la dichosa fiesta. - ¡Tengo el dizfras perfecto para la fiesta Marelis!. - ¿Si vamos a ir?.-Pregunto un tanto espantada. - Sí, anda acompañame.-Le suplique, mientras la tomaba del brazo. - No sé, Lilibeth no me cae muy bien.Pero si vas tú, claro que te acompaño. Nos salimos muy contentas ya que quedamos en que sí iríamos a la fiesta.Esa tarde en casa de Massimo me la pase muy bien con él, quedamos en que nos veríamos en la fiesta, porque obvio había sido invitado.🙄 ***** Ya en la fiesta, estaba esperando a Marelis en la puerta de la casa de Lilibeth, me fui disfrazada de ángel, tenia un antifaz muy hermoso; consistía de un vestido blanco hermoso hasta las rodillas, y unas alas muy bonitas casi reales,deje mi cabello suelto, que por lo regular siempre lo traía con un moño levantado, esta vez ondule mi cabellera para que pareciera un verdadero ángel. Bueno, según yo verdad. Mi chofer estaba esperando a que llegara mi amiga, pero llego antes Massimo. Me encontro parada en la puerta mientras yo seguia pensando que esa Lilibeth se veía entusiasmada con él, obvio no desaprovecharia ninguna oportunidad para tenerlo cerca. Cuando lo vi llegar estaba disfrazado de espartano, les juro que casi me atragantó con la saliva cuando lo vi, ya había visto su cuerpo por que en unas vacaciones fuimos al mar y traía su traje de baño, pero esta vez fue muy diferente. También lo trajo su chofer, venia con Felipe, su mejor amigo, en cuanto me vio se acerco a mí. - ¿ Bella?...-Se veia confundido al ver mi aspecto. - Ma-ssi-mo...-Me puse sumamente nerviosa- Ho-ho-la. - Te ves muy...diferente...-Me miro de arriba abajo con una sonrisa en su rostro. - No se ve diferente, se ve como esta, muy bonita. Me saco de onda lo que dijo Felipe, Massimo le dio un codazo y el otro se hizo disimulado. - ¿ Esperas a alguien?. - A Marelis.-Conteste con ciertos nervios pero más tranquila. - Esperamos contigo. Se quedo a lado de mí, sentía su mirada muy penetrante, Felipe estaba haciendo algo en el teléfono mientras esperábamos a mi amiga. - Bella...-Dijo de pronto Massimo, acercándose peligrosamente a mí- Te ves hermosa. Lo mire a los ojos, sentí que me sudaba todo de los nervios, Massimo jamás me había dicho algo similar, me le quede mirando a los ojos y me regalo la sonrisa más hermosa de las trescientas mil ochocientas que tenía.Y volé por las nubes, porque Massimo es todo un amor conmigo últimamente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD