Falsas identidades

1389 Words
(…) Oeste de Sky City / Bar Nubes Negras El grupo llego tras un largo camino en carretera, antes de entrar, Venet llamo a Ana para informarle que estaban en el sitio, esta les pidió un momento porque se encontraba atendiendo a otros clientes. Ludovick se quiso fumar un cigarrillo para bajar los nervios, por lo que se bajó del coche y fue un momento a disfrutar de su vicio, Ayami por su parte quiso recostarse un poco para descansar. —Hm… —Eva tenía sus ojos enfocados en el cabello del asesino. —¿Ocurre algo princesa? —Cuestiono Tomas desde el asiento del copiloto. —¿De qué color es tu pelo? —Hablo la rubia —Desde aquí parece marrón, pero a veces te lo veo n***o… —Bueno, en teoría soy castaño, pero si crees que soy azabache… Como tu prefieras —Sonrió ante la particular duda de su compañera. —Tom… ¿Soy un monstruo? —Dudo la niña, intentando transformar sus manos, pero fallando en el proceso. —¿Lo dices por el golpe que le diste al hombre que nos atacó? —Cuestiono Hutson mirando de reojo a su amiga, quien asintió nerviosa. Pese a que ya se había sentido identificado con la menor, este no sopeso hasta qué grado llegaban sus parecidos, él también tuvo esa preocupación en el pasado y es que cuando la gente huye de ti solo con ver tus ojos sedientos de sangre, es imposible no sentirte como un bicho raro, pues desde pequeño lo único que siempre le enseñaron fue como arrebatarles la vida a otros seres humanos. —Dime algo princesa ¿Te gusta lastimar a la gente? ¿Disfrutas de hacerle daño a otros? ¿Acaso te sentiste bien cuando heriste a ese tipo? —Cuestiono múltiples veces a la señorita. —No… Pero fui feliz cuando vi que Venet estaba a salvo —Hablo con cierta pena la rubia. —Descuida, eso es bueno, estabas protegiendo a una persona que quieres ¿Qué hay de malo en eso? —Alego alegre el castaño —Créeme, no eres ningún monstruo, solo eres una niña muy fuerte que ayuda a sus amigos —Simplifico con serenidad, viéndose a sí mismo en el reflejo del retrovisor. El gato n***o tenía algo muy claro, la joven era inocente, pues puede que él lo fuera en algún momento, pero mentiría si dijera que no le gusta manipular su revólver, usarlo para enviar al infierno a cualquier alma que se le cruce por en medio, tantos años de adoctrinamiento funcionaron, ya que no solo era una máquina de matar, también adoraba serlo. Mientras intercambiaban palabras varias personas salieron del establecimiento y se fueron, por lo que el canoso se aproximó hasta su coche y esta vez lo metió en un estacionamiento techado, donde la dama los estaba esperando, tras bajarse, se adentraron en el local, las cosas seguían igual de roídas, pero mantenían la limpieza y pulcritud ya características.   —Oye… ¿En serio dejaras tu Dodge coronet? —Pregunto la señora. —Es demasiado llamativo, aun cambiando la matricula hay muy pocos como él, nos encontrarían enseguida —Suspiro con cierto lamento —Ahora lo único que quiero es hacerme cargo de algo más importante —Expreso de forma nostálgica, viendo a la pequeña y sonriéndole. —Después de todos estos años, no espere que quisieras volver a ser padre —Comento junto al varón.  —No es que lo haya decidido, Tomas, Ayami y yo no tenemos futuro, somos gente que está condenada a hacer las cosas mal, pero ella no tiene la culpa de nada, es pura y quiero que tenga una oportunidad —Afirmo acomodando su ropa. —Muy altruista de tu parte —Carcajeo notando que los otros tres los veían profundamente. —¿Está seguro de que nunca hubo nada señor Venet? —Cuestiono de forma burlona Inoue. —¡Ya les dije que no! —Exclamo sonrojado. —Muy bien, muy bien, esperen un momento —Pidió entre risas la dama. El grupo tomo asiento en lo que la esperaban, la chica bajo hasta su zona segura en el sótano y tomo varios documentos, estos conformaban el perfil completo de las nuevas identidades que portarían al llegar a su destino, todos sopesaban lo difícil que sería adaptarse a un nuevo entorno, pero esto era mucho mejor que seguir luchando contra una empresa que los superaba ampliamente, no tanto en poder, sino más bien en recursos y activos. Cuando esta subió nuevamente contemplo una escena muy graciosa, la pequeña rubia montada encima de la mesa jugando con el cabello del gato n***o, mientras que Venet y Ayami conversaban un poco sobre saludos en el idioma oriental. —Son una extraña familia —Alego la mujer con una carcajada —Aquí tienen sus credenciales, memorizárselas será indispensable para que no tengan problemas —Comento dándoles los papeles y un móvil a Ludovick. —¿Para qué es esto? —Se intrigo el señor. —Cielos, el retiro te está afectando, si Tantalus ya sabe quién eres intentaran intervenir tu teléfono, con esto te evitaras problemas, es satelital, por cierto, para mantenernos en contacto cuando estés lejos —Explico con un suspiro.   —¿¡Timoteo!? —Se quejó el castaño con molestia causando risas entre sus amigos —¿No había algún otro nombre que ponerme? —Yo soy Víctor amigo, ya no te quejes —Expreso contento el canoso, viendo la hoja de la niña —Oh, es un placer conocerte Elizabeth —Bajo la cabeza con respeto ante la muchacha quien no estaba muy convencida con el cambio. —Bueno, creo que estamos listos —Suspiro Inoue estirándose un poco. —Gracias por esto Ana, cuida de mi preciado vehículo hasta que pueda volver por el —Aseguro con optimismo. —Muy bien, les deseo suerte a todos —Comento con sinceridad, caminando hasta la salida —Si van a tomar un taxi, háganlo en la segunda avenida, los que están antes suelen cobrar más caro —Explico abriéndoles la puerta —Siempre están zarpando buques, pero mientras más rápido lleguen mejor —Aseguro la señora, percatándose de que todos volteaban a verla. —¡Gracias! —Exclamaron al unísono, caminando por la calle. —¡Cuídense! —Despidió finalmente, volviendo al interior de la propiedad. Haciendo caso a las recomendaciones de la señora, el equipo detuvo un vehículo que pasaba por toda la ruta principal, cuando le dijeron el destino, el sujeto se sorprendió y pensó en negarse, pero al ver la jugosa compensación económica que le estaban entregando, decidió quedarse callado y aceptarlo. Ludovick iba en el asiento del copiloto, usando el nuevo teléfono que le dio Ana para comprobar la salida de los cruceros, cerciorándose de que todavía tuvieran tiempo. Eva se encontraba absorta en sus pensamientos, leyendo apasionadamente. —Lamento todo esto… —Susurro Hutson en el oído de su chica. —¿De qué hablas Tomas? —Murmuro la joven de cabello corto. —Tu vida, sé que nos preparamos para esto, pero siempre quise tener fe en que no ocurriría, pensé que de alguna manera podríamos vivir en paz —Declaro el castaño con cierta ansiedad. —Lo haremos amor, no importa a donde vayamos o cuánto tiempo tardemos, siempre y cuando este contigo, todo estará bien —Garantizo con una deslumbrante sonrisa. —Te amo demasiado Ayami, eres la luz de mi vida —Aseguro aferrándose a ella. —Yo también te amo mi gato n***o —Contesto con una expresión divertida, haciéndole cosquillas en el cuello. El antiguo Prime se sentía algo nervioso, nuevamente sintió lo mismo que cuando estaban en la cabaña, como si alguien los vigilara, al principio lo atribuyo a James, pero ahora sentía que esto era por otra cosa, su corazón se aceleró y se sintió sumamente paranoico, no obstante, la calidez que le brindaba su amada, basto para que sus nervios se calmaran, creyó que esto se debía solamente a la ansiedad que sentía por todo lo acontecido en los últimos días.      —No importa a donde vayamos, usare todo mi poder para proteger a los que amo —Se dijo a si mismo con un semblante muy serio, pues desde ahora blandiría su revolver con un nuevo propósito.
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