Asesina Encantadora

1322 Words
(…) Al otro lado de la refinería — ¡Cubran ventanas y puertas! ¡Nos a trincharemos mientras llamamos a Tantalus! —Ordeno un elegante tipo trajeado, de unos cuarenta años, algo gordo y de piel oscura. Las oficinas fueron aseguradas por los guardias, quienes portaban armas automáticas de defensa personal, subfusiles lo suficientemente potentes como para borrar a cualquiera de la vida. Al mismo tiempo que accionaba su móvil, pedía a sus subordinados que le notificaran de la situación, pues ellos estaban en el piso de arriba. —Vamos… Vamos —Se quejaba el supervisor mientras su teléfono repicaba.   //— ¡Contacto! —Grito un tipo mediante el trasmisor, quien se encontraba en el recibidor inferior. — ¿Cuántos son? —Dudaron los escoltas de la planta superior.     — ¡Solo es uno! ¡Pero es demasiado ra----! —Aviso otro antes de ser despachado. // — ¿Dijo que era solo uno? —Cuestiono con pánico un soldado fornido. —Es imposible, deben estar vestidos iguales —Garantizo el jefe, captando como la llamada por fin conectaba —// ¡Alo! ¿¡Señorita Claire!? —Hablo nervioso. — ¿Cuál es el problema Gyllan? Dije que iría más tarde —Respondió obstinada la mujer, de cabello rubio que viajaba en el asiento trasero de una lujosa limusina, con una espada sobre su regazo. — ¡Lo sé! ¡Pero tenemos intrusos! ¡Son fuertes y bien organizados! ¡Ya mataron a varios de mis hombres! —Reclamo con premura. — ¿¡Que dices!? Aseguren el coltanium, iré de inmediato —Acepto velozmente — ¡Vamos a la refinería de Royal Roads! Es una emergencia —Se alcanzó a escuchar antes de que finalizara la llamada. // — ¡Mire la cámara señor! El jefe de personal viene hacia acá —Denoto uno de los chicos, apuntando a un monitor que estaba en la sala. — ¡No importa! ¡Bloqueen el acceso! —Reclamo impidiendo que sus hombres lo ayudaran. —Pero está herido, se desangra —Afirmaron señalando un charco de sangre que salía del sujeto, quien yacía tirado sobre el piso del ascensor. — ¡Dije que no importa! No haremos nada hasta que prime dos llegue —Regaño el supervisor. De esta forma los tipos se mantuvieron firmes y trabaron todas las entradas, aunque se sentían culpables, las ordenes eran claras, desobedecerlas podría salirles muy caro, cuando trabajas para gente sin escrúpulos, los sentimientos son tu peor enemigo, no obstante, eso no basto para detener al búho oscuro, quien abrió un hueco en el techo usando una granada. La explosión dejo a todo el mundo aturdido y por si fuera poco, la sombra se filtró inmediatamente y soltó otra bomba, pero en esta ocasión era de luz, cegados, no pudieron hacer más que caer ante los golpes, los choques eléctricos y las embestidas de su rival, los que no fueron despachados, fingieron estarlos, solo para librarse de un terrible destino. —Sí que son crueles… Si de verdad estuviera en peligro ya estaría muerto —Alego Alex con un suspiro largo.   — ¡Muere maldito! —Exclamo el líder, quien llevaba unas gafas oscuras y acciono su subfusil, llenando al hombre de plomo — ¡Eso te pasa hijo de perra! —Celebro ansioso y nervioso. Se acercó lentamente hasta el enmascarado, quien yacía sobre el suelo, pese a propinarle una docena de disparos, lo seguía apuntando con un pulso levemente tembloroso. Debido a las secuelas de la bomba luminosa, fue incapaz de percatarse que es este no soltó ni un poco de sangre, asomo su mano derecha y le disparo un gancho electrificado tumbándolo en el acto, luego, se levantó del suelo de forma orgullosa. —Eres un tipo listo, pero no lo suficiente —Musito quitándose un chaleco antibalas y desmayándolo del todo con un puñetazo en la cara.     Triunfante y orgulloso, el varón libero la entrada del ascensor, del cual saco al jefe de empleados, se lo monto en el hombro y con la misma fuerza arrastro al supervisor, al llegar a la bóveda, procedió a seguir las medidas de seguridad, mostro pupilas y coloco huellas, así mismo puso ambas tarjetas de verificación, la última barrera finalmente cayo, dejando frente a él una riqueza de proporciones salomónicas. Oro, plata, rubíes, zafiros, esmeraldas, joyas y reliquias de gran valor, guardadas bajo la condición de que ambos hombres coincidieran en el mismo lugar y a la misma hora, sin embargo, nada de esto le importaba, su tesoro se encontraba al final, en un cajón reforzado con un extraño brillo radiactivo y místico, como evocando el arca de la alianza.     —Coltanium… —Recito fascinado abriendo la caja, pues al quitarse sus guantes y tocarlo, este brillo más intensamente —Ahora que lo pienso, unas joyas no nos vienen mal —Reflexiono con una sonrisa. Sacando dos bolsas de carga, coloco los lingotes en ella, era extremadamente ligero y fácil de llevar, las restricciones que tenía este material, a él parecían no afectarle para nada. Sin perder más tiempo, tomo su premio y se lo llevo corriendo, salió por el mismo boquete del techo, mientras los heridos y somnolientos escoltas hacían lo posible por volver a la acción. Pero en el tejado, alguien lo estaba esperando. —Parece que llegue a tiempo —Hablo la mujer desenfundando una espada, con el número dos en romano grabado sobre su hoja —Quédate quieto y suelta eso, de lo contrario te matare —Ordeno con una firme postura. —La líder de los prime, esto es un desastre —Pensó con el corazón acelerado —Esta bien… Voy a… —El mismo detuvo su charla para soltar una de las bolsas y sacar su pistola. Sin darle siquiera tiempo de accionar su gatillo, la rubia se abalanzo con una velocidad endiablada, esquivo la primera estocada, pero una segunda impulsada casi por el viento corto parte de su brazo y su revolver en el proceso, valiéndose de su fuerza y reflejos la alejo con una patada, la cual no pareció afectarla en lo mas mínimo. —Te lo advertí —Señalo con un rostro tétrico, la dama impulsándose nuevamente, en esta ocasión el sujeto soltó ambas bolsas y se valió de todo su cuerpo para evitar ser alcanzado. Esta vez fueron tres embates, dos esquivados y uno acertado, dándole a Alex justo en la máscara, agrietándola, era eso, o su cuello, parte de su hombro fue tasajeado en el proceso haciéndole aullar de dolor, sin embargo, esto le valió la posibilidad de contratacar, valiéndose de un puñal que inserto en el costado de la asesina. —Tiempo de irse —Reflexiono a gran velocidad el búho oscuro, agachándose y agarrando ambas bolsas, con sus extremidades todavía sangrantes. —Sobrevivió a dos de mis acometidas ¿Quién diablos es ese tipo? —Se preguntó a sí misma, retirándose el cuchillo y notando que el intruso escapaba por el bosque —No es normal, demasiado rápido y ágil, debo liquidarlo —Declaro internamente su instinto.     La mujer lo siguió por la arboleada, con un paso firme y continuo, su traje era cómodo y elegante, sus colores negros eran rematados con lila brillante, dándole un toque de realeza, a la luz de la luna era una cazadora muy bella, la sangre fue su mejor guía, junto al ruido de las pisadas, estas la llevaron hasta el nacimiento de un rio donde se encontró algo que no esperaba. —Hijo de puta… —Susurro con gran enojo, al ver el saco ensangrentado del intruso atado a un lobo de gran tamaño, el cual tomaba agua tranquilamente —Se valió de la oscuridad para engañarme, debió seguir de cerca hasta que se bifurco… Muy bien hombre con mascara de búho, te enseñare a no meterte con Tantalus —Decreto con una absoluta certeza Claire, como si lapidara el destino de su víctima.   
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