Los Gatos en el Tejado

1157 Words
El búho oscuro dejo a su hermano en la sala de la propiedad y después de subir hasta el siguiente piso se dirigió al final de la gran habitación, donde una escotilla daba acceso al tejado. Al llegar arriba se topó con una hermosa vista, un cielo lleno de estrellas y una luna en cuarto creciente, ya casi desapareciendo por el efecto del inminente amanecer, la altura no era tan elevada, pero eso no impedía que disfrutara de su entorno.         —Llegue justo a tiempo, hoy se ve de maravilla Orión, me pregunto si allá arriba existirá alguien —Hablaba consigo mismo el azabache, recostándose con cuidado sobre el borde arquitectónico —Pensándolo bien, mejor que no vengan, ya tenemos suficiente con nosotros mismos —Carcajeo contento, concentrándose en las otras constelaciones. Si bien la vista de la bóveda celeste podría parecer algo sencillo y común, para él era su visión favorita, solo en ella encontraba descanso, ya que su mente podía desaparecer completamente en esa absoluta inmensidad. En sus divagaciones, los cuerpos estelares tomaron la forma de esa mujer con la que había luchado recientemente, su memoria era privilegiada, así que pudo detallarla con sumo cuidado, sus ojos casi grisáceos, su caballera amarilla, su figura ejercitada y rectangular. —La verdad es que estaba buena la cabrona —Burlo con cierta ironía, tratando de quitarle importancia a sus pensamientos —Estaría mejor si no hubiese intentado decapitarme, pero en fin, es su trabajo, ella lo escogió —Suspiro ignorando lo que sentía — ¿Cómo se vería bajo ese traje? —Se cuestionó mentalmente, intentando ilustrar las partes que escaparon a sus ojos, sin embargo, ninguna imagen lo complacía del todo. Esa mujer ¿Qué tenía de especial? Intentaba recordar la última vez que pensó tanto en una chica y no lo recordaba, sexo ya había tenido en el pasado, pero siempre con hembras que trabajaban en el mundo de la perversidad, sesiones larguísimas que usualmente culminaban con maletines repletos de billetes y promesas de que usarían ese dinero para salir de ese medio si así lo deseaban. Alex jamás lo había hecho por amor con una señorita, razón por la cual le causaba asombro ver a esta dama continuamente en su mente, claro que siempre podía ser achacado a un efecto del estrés de la lucha.   —Se quedara como un misterio —Se rindió el pervertido, colocándose de pie sobre el borde. Lo más cerca que se podía ver de la ciudad era la parte trasera de un edificio, que se encontraba justo antes de que iniciara la arboleada, la distancia era prolongada, sin embargo, para los ojos prodigiosos de un búho, esta construcción seguía siendo cercana, en la parte superior del techo dos figuras parecían celebrar algo, realizaban un baile y tenían un par de botellas.         —Ese es… —Su visión por muy buena no terminaba de detallar al dúo, pero vio que era un hombre y una mujer —Parece, no creo que sea —Negó nuevamente acercándose a un baúl que había en una esquina de la cornisa, del cual saco unos binoculares —Prime trece, así que eres tu hijo de perra —Protesto con cierto desagrado, viendo bien a quien asumía que era su novia —Gato afortunado Tras descubrir semejante revelación, el obstinado caballero no supo que hacer, la presencia de un asesino de Tantalus le producía una fuerte ansiedad y más aún su cercanía, no obstante, era realmente poco lo que podía hacer, la casa que tenían fue muy difícil de adquirir y mientras su posición siguiera siendo un secreto, seguía siendo irremplazable. —Espero que se queden quietos y no vengan a molestarnos tortolos —Discutió consigo mismo Alex, guardando los larga vista. — ¡Brother! ¡La máquina término! —Llamo Dante desde abajo. — ¡Voy! —Respondió inmediatamente el enmascarado.   Al llegar al sótano, sus dos hermanos lo acompañaron, ninguno quería perderse el proceso de fabricación, pues era algo que todos llevaban esperando desde hacía casi un año. El líquido a altísima temperatura fue vaciado sobre los moldes, formando las distintas partes individuales del armamento, sin embargo, el agua no era suficiente para enfriar estos componentes, por ello el instrumental contaba con nitrógeno líquido, que al rociarse sobre el metal ardiente libero una fuerte corriente de vapor, sacada al exterior por los potentes extractores. Finalmente, tras estar frías, las distintas piezas fueron puestas sobre una especie de placa, en la cual podían recibir el impacto de un láser para que el proceso de unión quedara consolidado, el silencio impero durante todo el tiempo, ya que el búho oscuro tuvo que hacer todo este proceso de forma manual, esto era algo que solo una mente humana podría elaborar. Cuando la soldadura acabo, se le roció una última fina capa de frio, el arma estaba lista. —Contemplen hermanos… Hidra —Mostro orgulloso el azabache, al revolver de doble recamara con grabados de la bestia a la cual Hércules venció en la mitología.    — ¡Esta increíble bro! —Declaro maravillado el informático, dándole vueltas de un lado al otro —Ponerle nombre a un arma, que tontería —Se rio la pelirroja —Los hombres y sus juguetes —Molesto una vez más —Esta lindo ¿Y las balas? —Argumento con intriga. —Sobro coltanium por supuesto, pero no tengo pensado robar más refinerías, así que tratare de economizar los disparos, siempre y cuando mi oponente no sea un prime —Respondió viendo la pistola —Con esto amigos míos… Destruiremos por completo este sistema de mierda en el que vivimos —Aseguro con orgullo Alex. — ¡Así mismo hermano! ¡Prepárate Tantalus! ¡Los Kramer ya estamos listos! —Garantizo Dante con emoción. —Lo primero de lo cual me ocupare será de su líder, si pueden empezar a investigar sobre ella me agradaría, si cae, dejaremos un mensaje más que contundente —Hablo el azabache, viendo que el dúo asentía.   —Me pondré en contacto con mi público y conseguiré informantes —Declaro Nat. —A poner de cabeza el internet —Trono sus dedos el asiático. —Si surgen trabajos de por medio sería bueno tomarlos, en cuanto empecemos a luchar directamente tendremos que ser más discretos todavía, cuanto más dinero tengamos, pues mucho mejor —Acoto con precisión volteando a verlos —Gracias hermanos, gracias por estar a mi lado en esto —Se acercó a ambos y los abrazo con todas sus fuerzas. El cariño que estos familiares compartían era su única y mejor herramienta para sobrevivir en el cruel mundo que les había tocado vivir. La naturaleza de estos vínculos los ponía por encima de los criminales con quienes luchaban, quienes no tenían un propósito real para pelear, pero esto no siempre era así y cuando llegara el momento en el que pelearan contra gente con ideales, las cosas se volverían mucho más difíciles.
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