Cap 18- Mea culpa.

1509 Words
Beta Luna Dejé descansar mi cuerpo durante una semana, estaba decidida a que no me quedaría en este lugar. Omega Margarita seguía a mi cuidado, me traía comidas saludables y me ayudaba a mantener mi higiene y necesidades biológicas, nunca pensé que un error tan tonto como enamorarme del hombre equivocado significaría perder la poca dignidad que me quedaba. La personalidad de mi padre había cambiado de frío y distante, a sobreprotector, se lo notaba demasiado conforme con mi situación. Eso me hacia hervir la sangre, que pensaba que ahora que me encontraba como un despojo humano postrada en una cama, sin loba y sin poder huir. Pero ya no soy la niña pequeña tratando de conseguir migajas de amor; recordé las charlas con ese chico sin papilas gustativas que me dijo – esto va a sonar trillado, pero un amor tardío, ¿se lo puede considerar amor? – no podía creer que una frase tonta de i********: significaría tanto en mi vida. Está vez tomaría el control de mi vida y si quiere estar en ella, deberá ganar su lugar. Sentí mi cuerpo menos magullado, pero el reposo y la falta de Hera hizo estragos en mis músculos, todas las tardes el médico principal de la manada pasaba a controlar mi estado de salud y mis progresos para recuperar a Hera. Mi padre se encontraba atento a los actos que realizaba el médico, supervisando cada palabra que se pronunciaba en la visita, antes de que se retiren de la habitación exigí- necesito comenzar urgente mi rehabilitación física-. Se sorprendieron, pero antes que el médico pueda expresar su opinión, Beta Benjamín con voz firme afirmo – eso no se va a poder, necesitas descansar, tienes todo lo que necesitas aquí-, - si te falta algo, lo compraré, te contrataré más personal para que se dediquen exclusivamente a ti-. No dejó lugar a una replica y prácticamente arrastro al médico fuera de la habitación. Rugí de odio ante la situación, si quería comenzar una guerra, guerra iba a tener. Le pedí al Sigma que se encontraba custodiando mi puerta que trajera una silla de ruedas, intentó negarse, pero recordó que mi padre había dicho que me compraría lo que quisiera. No tardó mucho en traer una, con duda me ofreció su ayuda, pero me negué educadamente; solo pedí que acercara la silla a mi cama. Me sentí débil, con un ardor intenso en mi interior que me impulsaba a tolerar esté proceso. El primer paso era levantarme de la cama, decirlo era más fácil que hacerlo, los yesos era demasiados pesados para mi poca trabajada musculatura superior, la mejor forma fue ir arrastrándome poco a poco al borde de la cama para poder llegar a la silla, al acomodarme intenté subir a ella, pero no se encontraba con los frenos puesto y mi cuerpo fue dar contra el piso. Logré interponer mis manos entre el suelo y mi cara; el sonido del golpe fue lo suficientemente fuerte para alertar a los sirvientes y a mi padre. Benjamín entró en la habitación y me llevó nuevamente a la cama. – ¿QUE DEMONIO ESTAS HACIENDO, NO TE DAS CUENTA DE TU ESTADO DE SALUD? - [vocifero con los ojos clavados en mi rostro]. Con una mirada firme y tranquila, le respondí -claramente me doy cuenta de mi estado de salud, no soy tonta, por esa razón tengo claro que si me quedo atada una cama nunca podré volver a levantarme. Ya le di el suficiente tiempo a mi cuerpo para descansar, ahora quiero comenzar mi rehabilitación, no me importa si te opones; buscaré la forma de lograrlo por mi sola- luego miré la puerta de la habitación insinuando que se retire. Beta Benjamín El accidente de Luna me devastó, mi idea era solamente mantenerla a mi lado, sabía la forma en que Alfa Alejandro la trataba, durante la adolescencia de Luna fue beneficioso para mantenerla lejos de los demás miembros. Pero esa noche cuando mis ojos presenciaron que ese maldito intentó marcar a mi hija como si fuera algo sin valor, que podía poseerla como lo hacia con esas otras chicas, me hirvió la sangre. Mi hija merece ser tratada como lo es una mujer decente y pura, respetada hasta el momento de la boda. Pero intentó violentarla obligándola a que lo acepté como su pareja, yo más que nadie sé que el destino predeterminado es un fraude. Al día siguiente antes del amanecer me presenté en la mansión principal y pedí hablar con Alfa Reynaldo. La reunión no fue amistosa esta vez, no fui ni como amigo o Beta de la manada, fui como padre a exigirle que mantenga a su hijo a distancia de mi hija. Reynaldo quiso interceder por su hijo, dando razones vagas que solo hacían incrementar un rencor para ambos. El Alfa líder estuvo de acuerdo que con que su hijo había pasado los limites con Luna, prometió que lo mantendría a raya. Regresé a mi casa y me encerré en mi estudio, todavía era temprano, la casa se mantenía en silencio. Me sentía en calma, sabía que reinaldo haría que su hijo se mantuviera alejado, sólo debía esperar que se termine el ciclo escolar y luego la mandaría a algún internado de mujeres en el extranjero. Nada me preparó para lo que aconteció después, mi pequeña entró al estudio y perdió el control. Sus ojos me indicaron que su loba estaba al mando, me tomó del cuello levantando mi gran cuerpo como si fuera una pluma, me gritaba pidiendo explicaciones, pero no pude escuchar ni una de sus palabras, solo podía ver como era la viva imagen de su madre, tan fuerte y hermosa como ella. Al poder tomar nuevamente Luna el control de su cuerpo, se transformó en una bella loba de pelaje gris plata sedoso con ojos verdes esmeralda, salió corriendo, mientras el azul de mi rostro se desvanecía, ví como tenía dos grandes cicatrices en sus patas traseras, la culpa me golpeó, era el culpable de ellas. Intenté alcanzarla, pero es una Alfa, superior a mi en todos los sentidos. Llamé a mi equipo de guerreros Sigmas para comenzar su búsqueda. Pudimos seguir el rastro al lago congelado que se encontraba en las profundidades del bosque, pero en ese lugar su olor simplemente desapareció. Creí perder la cordura al pensar que pudo haberse suicidado en el lago, pero no estaba dispuesto a darme por vencido en su búsqueda, iba a encontrarla, aunque mi vida se fuera en ello. Contraté más hombres, fueron casi 5 días sin poder comer y dormir, y no fue hasta que uno de los omegas campesinos que trabajaban en la recolección de frutos del bosque mencionó que le pareció ver una joven con sus rasgos en una cabaña de las que se alquilan para los turistas de senderismo. Sin perder tiempo me dirigí con mi grupo principal a su búsqueda, entramos a la casa y no encontramos rastros de ella, solo sentí el aroma a un macho Alfa desconocido, supuse que sería de algunos de los turistas que se habrían hospedado en la casa, comenzamos a revisar los alrededores a la cabaña; a pocos metros del bosque note que uno de mis Sigmas escucho algo y se adentro en el bosque. Todos nos unimos a la búsqueda, escuché el crujido de unas ramas y algo que caía por el barranco, inmediatamente Roy tomo el control transformándose, pero fue inútil la caída fue demasiado fuerte y sus lesiones no podían sanar por alguna razón. Me parecía que lo mejor era llamar a los servicios de emergencia para que se encarguen de la situación. En el hospital la cirugía de sus piernas duro unas 6 horas eternas, el pronostico era reservado y la perdida de su loba perjudicaba su recuperación. Los pasillos del hospital parecían una jaula, necesitaba que despertará, cuando escuche un aullido de sollozo junto a la puerta quirófano, levante la mirada y estaba ese maldito Alfa Alejandro junto a Reynaldo y Luna Julia, con caras de que habían cometido un terrible pecado. Alejandro al verme se arrodillo suplicando perdón; y eso fue todo lo que necesitaba saber, mi hija Alfa Luna, fue rechazada por Alfa Alejandro. La única forma de que un hombre o mujer lobo pierda a su lobo es que su pareja la rechacé, si ella no fuera una Alfa fuerte su rechazo hubiera significado la muerte. Pero ahora mi pequeña es solo una mujer sin lobo, lo que la hace completamente indefensa. En ese momento no pude más que preguntarle, con una vos quebrada – ¿qué fue lo tan terrible que hizo para merecer morir? – me di vuelta y les pedí que se fueran. Por dentro me sentí destruido; no solo porque mi hija fue rechazada y ahora su vida es algo delicado a lo cual debo proteger. Lo que me hizo caer en cuenta que con que moral lo puedo juzgar, si soy un hipócrita que hizo lo mismo con su madre. Pero a ti Luna, juro que no pienso perderte.
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