Me escabullí entre la gente, huyendo del niño bonito, Hera trataba de reconfortar mi maltratado corazón. Tenía 5 años, pero nunca podía anhelar a tener una vida como la de los demás niños; en realidad descubrí ese día el tipo de relaciones que los otros padres mantenían con sus hijos.
El tratar de mantenerme como un fantasma me hizo dar hambre, el acto protocolar de inicio de clases no era un evento convencional, era un Drunch, todos los padres e hijos de alto rango están invitados. Aunque la escuela concentraba a todos los miembros de la manada sin importar su rango, es día solo la élite de la manada estaba convocada. Me fui acercando poco a poco a la mesa de los postres “son mi debilidad”, además son lo único que me pone contenta, papá todas las tardes me manda con Omega Margarita una porción grande de algún pastel delicioso; ella me dijo -tú papá no sabe como decirte lo mucho que te ama, por eso es la forma de decirte todos los días lo importante que eres en su vida- eso me hace tan feliz. [tiempo después descubrí que era una mentira de ella, pero fingí hasta adulta para no tener que enfrentar la realidad]Mis ojos no podían creer la variedad de postre que tenían frente a mí, como todavía soy bajita y algo robusta la motricidad fina no es algo que tengo muy desarrollada, me puse a de puntitas para alcanzar una de las pequeñas Tortas Marquise de chocolate que estaba en el centro de la mesa, todos estaban tratando de agradarse entre sí por lo que nadie se dio cuenta de que necesitaba ayuda. Mientras luchaba por esa deliciosa torta sentí una voz fuerte, pero no era de un adulto, era de otro niño que me decía: - ¿qué es lo que estás haciendo? ¿deja que te ayudé?, mientras más se acercaba sentía más ganas de llorar, porque todos empezaban a mirarnos y sabía que mi papá se iba a enojar por esto, se que lo que hice no estuvo nada bien y fui reprendida mentalmente por Hera mientras lo hacía, pero no pude contenerme y le di un golpe en el ojo, que, aunque no soltó lágrimas, sé que le dolió tanto físicamente como en su orgullo. Ese niño se transformó y me grito – cualquier persona que decida mantener una relación conmigo, será también repudiado socialmente- [a esa edad no lo sabía, pero ese era el comienzo de mis problemas].
Mi madre al ver la escena, me sujeto del brazo de una manera firme que dejo marcas en mí piel, sentí que sus ojos deseaban poder atarme al poste del castigo de ejecución de brujas e incinerarme lentamente con leña verde. Todos los presentes me miraban con claro despreció, ese día marcó que los rumores que circulaban eran ciertos. Ella al ver la reacción de la multitud, decidió que era momento de demostrar su poder a todos los invitados, además al no estar presente su papá para reprenderme, por normas de la manada ella debe hacerlo, delante de todos obligó a que me arrodille y le pida disculpa a ese niño que me estaba molestando, pero no creía que fuera justo, el no respeto mi espacio personal. Sinceramente desobedecerla no fue buena idea, porque fue instada por los otros padres a corregirme, fue la primera vez que note duda en mi madre parecía que algo la detenía, pero la voz de una Delta la desafió a que demuestre que a pesar de ser una Kappa podía demostrar que tenía lo suficiente para corregir a una cachorra Beta. Después de ser desafiada por una Delta que a sus ojos era inferior, su mente se nublo y esbozando una sonrisa declaró -traigan la barra-. Creo que algo estaba muy mal, todos pasaron de mirarme con desprecio a la lástima al escuchar esto y ahora realmente me arrepiento de no pedir perdón.
Un Omega trajo un baúl de madera labrada que contenía sobre un paño de terciopelo rojo un bastón junto con unos guantes gruesos de color n***o. Se coloco los guantes y tomo el bastón en sus manos, no entendía lo que estaba pasando, pero dos Omegas masculinos me obligaron a subir al escenario principal y me ataron mis manitos con un precinto, todo lo que se desarrollaba a mi alrededor me estaba asustando y no podía hacer nada para defenderme por que era demasiado pequeña. Mi madre se fue acercando y los asistentes al ver que su postura sobre utilizar castigo físico no era una solo una amenaza, empezaron a pedirle que se detuviera, varios hicieron la pregunta a alzando la voz con tono de súplica rogando -Alfa Alejandro, ¿puede perdonarla?, es solo una niña-. Él no contesto a los ruegos, mantuvo sus ojos firmes en Luna, lo que permitió que ella prosiga. Con la autorización tacita del niño Alfa procedió a empezar con el castigo que se les imponía a los que desafiaban a los miembros de la familia principal. Todos los asistentes bajaron la cabeza, nadie se atrevía a desafiar a Kappa Lisa, aunque su origen no era considerado puro, era la segunda mujer más importante después de nuestra Luna Julia, que se encontraba fuera de funciones por problemas de salud. Sin nada de remordimiento Lisa aplico un duro golpe con bastón en la pantorrilla, Luna grito de tal manera que parecía que con solo ese golpe moriría, su piel era tan delicada que esto fue suficiente para desgarrar su piel, el bastón poseía pequeñas incrustaciones de plata, la crueldad de esta mujer quedo en evidencia, cuando la instaron a castigarla pensaron en algo acorde a su edad. A ninguno se le ocurrió que impartiría la ley de ofensa a una niña, eso carecía de cualquier tipo de razón. Levanto nuevamente el bastón y al golpear nuevamente ese delicado cuerpo, el dolor fue insoportable, su cuerpo colapso por completo; al momento de dar el último golpe una fuerte mano tomo la barra y la quebró, Lisa recordó las palabras de Benjamín hace 5 años y empezó a sudar frío, levanto la mirada y vio como Benjamín sostenía el bastón con sus manos desnudas sin mostrar ningún tipo de dolor, aunque se encontraba en su forma humana noto que los ojos era de Roy, estaban preparados para encargarse de ella; sentía resquemor con Benjamín pero sabía que no actuaria impulsivamente frente a otros miembros de la manada; pero en lo que refiere a Roy las cosas cambiaban de tal manera que ver sus ojos, su sangre dejaba de fluir. Él se acerco delicadamente a su oído – Si mal no recuerdo, había quedado claro que a la niña no le podías producir ningún tipo de dolor- -Te dejaré claro una cosa, tal vez sea hoy, mañana o en el momento que menos lo esperes. Pero cada gota de dolor la multiplicare hasta que ruegues tu muerte, y cuando llegue ese momento me encargare de que sobrevivas un poco más para poder empezar nuevamente- Lisa quedo parada sin poder reaccionar sabiendo que lo que dijo ese brujo no eran simples amenazas.
Quien llego junto con Benjamín, fue Alfa Reynaldo, estaban teniendo una acalorada charla cuando fueron convocados a intervenir. Alfa no pudo ver nada a su alrededor; todos sus sentidos se centraron en la pequeña indefensa que se encontraba inerte en el suelo, su cara roja y empapada de tanto llorar, denotaba un dolor profundo, que por más que intentó despertarla, parecía sin vida, estaba empapada de una mezcla de sudor y orina, el dolor fue tan severo que simplemente sus funciones biológicas fallaron. Reynaldo solo la tomo en sus brazos y salió sin ver a nadie. Los miembros de la manada esperaban que se recupere dado que no esperaban un desarrollo tan atroz, todos temían las medidas disciplinarias que impondría el Alfa por lo ocurrido, la forma de actuar de Alfa Reynaldo podrían parecer las de un padre defendiendo a su hija, en cambió las del Beta Benjamín y Kappa Lisa dejaban mucho que desear.