LA VERDAD SIEMPRE SALE A LA LUZ

1314 Words
Han pasado dos  semanas desde la discusión con Ben, he estado tan ocupada y abrumada con la apertura de mi negocio que no me he dado tiempo para pensar en el ultimátum de mi esposo. Por fin logramos terminar con todas las reformas y con la ayuda de las chicas y de Julio, hoy podemos empezar a dar servicio al publico.  Días después no me esperaba el éxito y la aceptación que he recibido de la clientela, desde que hice la apertura  no hemos parado, a tal punto que a futuro debo pensar en contratar otra persona para que nos ayude en la cocina. Es hoy el día en el que el destino decide ponerme a prueba nuevamente, estoy merodeando por el negocio cuando me doy cuenta que hay una mujer sentada en la terraza tomando un te y se ve bastante alterada, incluso creo que está llorando, me acerco para preguntarle si esta bien y para mi sorpresa, se trata de la mismísima Madison Reed, que posibilidades hay  que de  todos los negocios de la ciudad, mi eterna rival,  la grandísima e infame Madison Reed terminara haciendo un berrinche en el mío.  Me acerco de manera cautelosa y al levantar la vista se da cuenta que soy yo quien camina hacia a ella. .— ¿Emma?— Parpadea rápidamente.— ¿que haces aquí?— Pregunta bastante sorprendida, me da un poco de risa porque no creo que se esperaba que estuviera trabajando y mucho menos aquí.   — Trabajo aquí —  le respondo secamente,  me mira, saca un pañuelo de su bolso y se limpia los ojos, sigue mirándome con sorpresa porque no le he explicado como llegué aquí. Se supone que las señoras de alto nivel y de sociedad no debemos trabajar y mucho menos en un mugroso negocio de comida. — Este lugar es mío —  le explico ante la pregunta no formulada en su rostro.  — Lo siento — Me dice recogiendo sus cosas.—  No quiero importunarte, ya me voy. ¿Por qué cree que voy a hacer un escena o algo por el estilo? solo me acerqué porque se veía muy alterada, no le pedí que se fuera.  — Madison.... espera...— Ella detiene lo que esta haciendo y me mira esperando a  ver que voy a decirle. — ¿Estás bien? — Realmente pregunté porque me sorprende verla en este estado, hasta donde sé ella esta felizmente casada y Chris es un hombre super honorable y entregado a su familia. Inmediatamente me arrepiento de haber preguntado; ¡ay no, no! ¿por qué pregunté?  No he terminado de  hablarle y  ella que se ataca  a llorar como si la hubiera ofendido, de seguro van a pensar que la insulte o algo así y como ella es la niña buena y yo la bruja de la historia, ¿quien va a creerme,que solo le pregunte como estaba? yo y mi bocota. Me siento frente a ella para intentar calmarla por que de verdad me ésta empezando a preocupar. — Madison, por favor — Le ruego dándole golpecitos en el hombro, supongo que tratando de reconfortarla.  — Lo siento.... lo siento — Repite entre lagrimas, sorbe por la nariz y continua: — Mi hija... — Ahora si que realmente me está asustando. — ¿Qué le paso a la niña?.— Debo tener cara de terror por que inmediatamente responde mas calmada. — Es su cumpleaños mañana y las personas encargadas de la organización de la fiesta tuvieron un incendio en la cocina, por lo tanto no pueden cumplir con  los pedidos...  ¡la fiesta de mi hija esta arruinada! — . Baja la cabeza y continua sollozando.  ¿Es en serio? pensé que era algo mas importante, pero qué se yo de estas cosas, supongo que para una madre esto debe ser algo especial.  Me pongo a pensar, en como el destino ha dado un vuelco a toda mi vida y como ha puesto las oportunidades para reivindicarme. Se me ocurre algo que talvez parezca descabellado y aunque en mi corazón se que no le debo nada a esta mujer, mi cabeza siempre me va a indicar lo contrario ya que prácticamente  con mis decisiones cambie el curso de su vida. —  Madison, voy a ayudarte.— Decido impulsivamente, ella pone cara de sorpresa cuando escucha lo que le dije. — ¿Qué? ¿Como podrías? —  Ruedo mis ojos porque pensé, que al tener un restaurante seria obvio lo que quiero decirle. — ¡Mira a tu alrededor mujer! tengo un restaurante ¡y tu necesitas comida para tu evento! — Suelta un jadeo al comprender lo que le ofrezco y  lo considera por un momento antes de contestar. — ¿Puedes? es mañana ¿como lo lograrías? —  Le doy una amplia sonrisa y empiezo a preguntar que es lo que tiene en mente y le doy mis maravillosas ideas para arreglar las cosas. Al principio parece un poco escéptica pero le pido que por una vez confíe en mi. Luego de hacer toda la planificación se despide de mi no sin darme un gran abrazo y decirme que confía en que hare lo que prometí.  Es hora de ponerme en marcha y llamar a los refuerzos, hablo con Julio quien me recomienda a 2 ex compañeros que son excelentes con la repostería, los llamamos y les ofrezco  una gran compensación económica muy generosa a cambio de su ayuda. Son aproximadamente las 3 de la madrugada cuando subo al pequeño apartamento arriba del restaurante donde actualmente vive Lauren y duermo por 3 horas, luego vuelvo a levantarme y me pongo nuevamente manos a la obra para que todo esté listo al medio día como le prometí a Madison. Son exactamente las 12 del medio día cuando llego a casa de Madison, en compañía de uno de mis ayudantes improvisados, Julio sabe de carpintería así que en solo unas horas, logró armar el mas bello mostrador de princesas todo rosa y con brillantes que es  capaz de albergar unos 1000 cupcakes de diferentes sabores, colores y rellenos, tuvimos que conseguir un pequeño camión para transportar todo lo que hicimos para la fiesta de la niña. Montar todo fue otra historia, a la entrada de la casa Madison nos esperaba muy ansiosa y ella junto a su marido fueron de gran ayuda para el montaje, al final una gran torta en forma de cupcake de colores rosa y brillos adornaban el centro del mostrador, rodeado de pequeños pastelillos; logramos hacer una gran variedad de pequeños sándwich, mini hamburguesas, pequeños hot dogs y variedad de deliciosos bocadillos para los invitados infantiles y sus adultos acompañantes.  Estaba preparada para irme tan pronto todo estuvo hecho, pero Madison insistió en que me quedara y la pequeña Lizzy empezó a llamarme tía Emma...   no estoy llorando, solo se me metió algo en el ojo. a quien engaño siento tanta emoción por esto que casi podría llorar. casi. — Espero la cuenta de cobro por esto — Me dice madison mientras se sienta a mi lado ofreciéndome una bebida— Fue realmente impresionante —  Me sonríe mientras toma un sorbo de su bebida. — Creo que este será  mi regalo de cumpleaños para Elizabeth — Nos miramos y sonreímos con la comprensión que ahora somos mas que un par de rivales adolescentes, somos dos mujeres dejando atrás sus diferencias y me atrevería a decir que hay un lazo amistoso entre las dos. Nos quedamos así por un tiempo hasta que ella dice algo que no esperaba escuchar: — Nunca habría funcionado sabes..—  La miro con confusión porque no entiendo de que está hablando. — Me refiero a Ben y a mi — . Ahora si estoy es shock, no esperaba escuchar eso nunca salir de su boca; ¡tengo que saber los detalles de esa declaración! tengo que saber la verdad.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD