Las puertas del elevador se cerraron a su espalda sacándola del trance en el que le lugar la sometió. —Bienvenida a nuestro lugar de juegos. —susurra Ijov tomándola de la mano para llevarla al centro del lugar donde Ishla ve mejor todo lo que hay en ese exclusivo lugar. —No puedo, ni quiero esperar más. —comenta Ijov quitando su ropa—. Ven, necesito atención. —ordena poniendo a Ishla de rodilla, dándole con su falo en la cara. Ishla hizo lo que su amo le ordenó, y sin dudarlo dos veces Ishla comenzó a darle atención con sus manos y boca a la vega del hombre que la mira con intensidad. los gruñidos de Ijov no se hacen esperar, amaba estar en la boquita de su mujer, comenzó a follarla con ansias llevándola cada vez más adentro de la boca de la menuda mujer. Ishla sentía que su coño estaba

