William, en lugar de ponerse a la defensiva, deja escapar un suspiro largo y —Tu padre llega esta noche, ¿verdad? —pregunta de pronto, desviando la conversación con elegancia de una manera tan fluida que me deja fuera de juego. Lo miro sorprendida por el giro, pero no puedo evitar que un brillo de emoción me suavice la mirada al pensar en ello. —Sí, llega hoy por la noche —asiento, dejando escapar una pequeña sonrisa. No he vuelto a ver a mi padre desde el día en que dejé mi casa para mudarme a Londres y empezar a trabajar en el penthouse. Hablar con él por teléfono ha sido mi refugio todo este tiempo, así que saber que finalmente estará aquí me llena de una calidez que me hacía falta. —Se alojará en un hotel cercano —le explico—. Cenaremos juntos esta noche. La verdad es que estoy mu

