Luego de un rato seque mis lágrimas y arranqué el vehículo, fui hasta la cabaña y marque el número de Natalia. —Hola.— respondió sería. —Hola, siento llamar tan tarde, o al menos eso creo me recuerdas a que hora teníamos que reunirnos hoy?.— pregunté con incertidumbre. Ella suspiró. — ¿Es enserio?.— preguntó ella. —Si mi teléfono anda, y perdí tu mensaje.— respondí. — Teníamos una reunión a las 09am y los dueños te esperaron hasta las 11am.. ellos ya se fueron Macarena.— respondió apenada. Puse mi mano sobre mi frente mientras me lamentaba. —¿ Y crees que pueda tener otra reunión con ellos?.— pregunté esperanzada. —No lo creo.— respondió matando mis esperanzas.— Es que no planean vender eso es lo que le dijeron en la reunión, tal vez si estabas acá hubieras logrado convencerlos.—

