JULIÁN Seguí a la abuela, hasta el despacho que hace solo unos meses, el abuelo seguía utilizando. Ella se sentó frente a mí, respiro hondo y habló. —Julián, espero que por fin hayas abierto los ojos y te des cuenta de la mujer que escogiste para seguir a tu lado, aunque ya sea demasiado tarde. Esa mujer jamás debió haber entrado en esta familia, pero por tus obstinaciones lo hiciste y ahora tendrás que pagar y muy caro tu error. Quiero que sepas, que vi el noticiero en vivo y de verdad no puedo entender, como es que no te diste cuenta de la verdad. Tú, que tanto culpabas a Eliza de lo mismo y mírate —, se burló— te quedaste con la peor, seremos la burla de todos, puesto que, a pesar de descubrir la verdad, ahora tendremos que hacer parte de la familia a esa mujer aunque tú ya no desees

