MARION Cuando escuché cómo Corey decía las palabras mágicas, fue como si mi cuerpo se liberara de un gran peso, toda la alegría que pensé que nunca más iba a recuperar, regreso a mí en un santiamén. Mi corazón estalló de felicidad, lágrimas de felicidad también corrieron por mi rostro, esta era la mejor noticia que jamás esperé escuchar. Lo abracé y él también lo hizo, estuvimos un largo rato así, sin decir ni una sola palabra, solamente tratando de recuperar un poco el tiempo que hemos perdido, aunque claro, eso es imposible. —Perdón por haber dejado pasar tanto tiempo y darme cuenta de que tú eres mi felicidad, tú eres mi aire para respirar, eres todo lo que quiero en esta vida —dijo Corey, mirándome a los ojos— quiero proponerte algo —asentí con la cabeza. —¿Qué es lo que quieres pr

