ELIZA Finalmente, después de un arduo trabajo, muchas noches de desvelo y dolores de espalda inaguantables, el gran día llegó; bueno, en realidad, todo está cuadrado para que comience por la noche; sin embargo, desde que inicio mi día, me mantuve ocupada y con un poco de nervios por el evento, pero sobre todo por lo que tenía que comunicarle a Mario. Respire hondo un par de veces y deje de pensar en ello o de lo contrario, yo sola echaría a perder mi día. Por suerte, no volví a saber nada de Marion, no tenía la menor idea de si aún seguía aquí o no y tampoco es que me importe si ella se encuentre en la misma ciudad que yo intentando hacer algún desfiguro como es su costumbre, pero la verdad hasta me olvidé de ella y lo prefiero mejor así, ya bastante daño ha causado. Más tarde, vendría u

