CLAUDIA GRANT Algunos años antes… Desde ese día, le ofrecí mi “sincera” ayuda a Lorena. Para empezar, ella me pidió tiempo para poder hablar de lo que pasó y lo que ella no sabía, es que tiempo, tenía mucho y de sobra. Lo único que me pidió, es que la ayudara a que nadie la encontrara, a que nadie, mucho menos su padre, conociera su paradero o la pasaría muy mal. Por supuesto, no dude ni un minuto en ayudarla, además, lo que ella no sabía es que lo que me estaba pidiendo me convenía mucho más a mí que a ella, pero, en fin, al final, me cobraré todas y cada una de sus mentiras. También me pidió que no le dijera nada a mis padres, para que su paradero no se filtrara por medio de ellos. Para hacerle creer que ellos no sabían nada sobre su estancia en mi casa, la tuve que mudar a otro espa

