CLAUDIA Una vez que salí del cementerio, llamé rápidamente a la persona que se haría cargo del bastardo, por supuesto, que yo no cuidaré de esa cosa molesta, tengo asuntos más importantes que tratar. Subí al taxi y le di la dirección a donde tenía que llevarme, no me encontraba lejos, por ello, llegamos unos cuantos minutos después. A pesar de que el taxista me miraba extraño, no hizo nada en mi contra, solo esperaba no me fuera a delatar, aunque sinceramente, con la propina que le di, no creo que lo haga. El móvil no paraba de sonar, seguro alguna nueva noticia en tendencia, no paraba de hacer ruido, entre a casa, la mujer que cuidaría al bastardo ya estaba ahí, se lo entregue y le pedí que no me molestara a menos que yo la llamara. Tengo que continuar con la siguiente fase de mi plan,

