C2

2440 Words
Me lleva pegada a su cuerpo hasta el auto estacionado en la otra cuadra y me ayuda a entrar al asiento del copiloto. No sé que demonios me pasó por la cabeza para haberle dicho eso, pero no haré nada con este hombre, de eso estoy segura. Sin embargo, al verlo tan atento y tan caballeroso conmigo, el muro que levanté ese día para no seguirlo, parece tambalearse ligeramente. Pero no puedo ceder, no cuando necesito saber el motivo detrás de que haya hecho eso. Cuando entra al asiento del conductor y arranca el auto, todos mis sentidos se ponen alerta para cualquier movimiento extraño que planee hacer. No caeré en sus redes, no otra vez al menos. -Por su expresión, puedo descifrar que no hablaba en serio cuando me pidió que la hiciera mía...-trago una roca de saliva, pero no giro mi rostro para mirarlo. Si lo miro, me voy a echar para atrás y lo dejaré entrar. -Parece que usted cree que yo soy una mujer fácil que olvida las cosas espantosas que me hacen, pero entenderá que no es así...-tomo valor de mis ovarios y finalmente clavo la mirada en él. Ese rostro inmaculado y perfectamente cuidado casi me hace dar el brazo a torcer.-¿quién se cree usted para tomar a alguien por el cuello de esa forma?...-suelta el aire con exasperación y frunce el ceño profundamente. -¿No cree que esta siendo un poco dramática?...-el enojo aumenta velozmente por mis venas. -¿Dramática? ¿Es usted un pedazo de m****a o qué? Nadie es su sano juicio toma a otra persona por el cuello de la forma en la que usted lo hizo y menos si esa persona no le ha hecho una mierda...-frena el auto de golpe y gira su rostro enfurecido para mirarme. No sé porqué siento tanto terror ahora mismo. -¿Acaso no entiende que no lo hice porque quisiera hacerlo?...-eso me saca de órbita completamente. Es la primera vez que veo desesperación en sus ojos y eso me pone la piel china. -Expliqueme...-le pido en un susurro tembloroso. Quizá el motivo sea mayor de lo que creo y aunque no era la forma correcta, puede que justifique ligeramente lo que hizo. Mi corazón late con furia en mi pecho, mis manos tiemblan desenfrenadas y mi cabeza vuela en todas direcciones. Mi furia parece haberse metido en una caja mientras aguarda a que él explique la situación. -Antes que nada, quiero que entienda y se grabe en la cabeza que yo no hago las cosas solo por arranques de ira, eso es una m****a que sólo hacen los estúpidos que no se controlan...-trago una roca de saliva ante el peso que tiene su mirada sobre mí.-siempre me muevo con algún motivo detrás y esa vez tenía que enviar un mensaje a alguien que estaba ocultándose...-había alguien más aparte de su madrastra ahí y él debía darle un mensaje, pero ¿que mensaje? ¿Y quién era esa persona? Una parte de mi quiere creer lo que dice, pero otra me grita que son puras patrañas para engañarme y así volver a entrar entre mis piernas. -¿Cómo sé que me esta diciendo la verdad?...-se sienta correctamente en el asiento y continúa conduciendo. No tendría sentido que me mintiera con algo así de todas formas, pero no esta demás preguntar. -De haber querido hacerle daño, lo habría hecho desde el primer día y no fue así...-su tono severo y firme me hiela la sangre. Sé que tiene razón, pero mi orgullo me impide justificar lo que hizo. -Eso no justifica nada...-digo con mucho enojo. Esta más que claro que ahora mismo no podemos llegar a nada, no con las dos cabezas encendidas en rabia. -Me da igual si me cree o no, eso ya no me corresponde decidirlo, pero algo que no voy a tolerar de usted es que diga mierdas como la que dijo sobre mi ma...madre...-ni siquiera puede decirle "madre" correctamente porque ese horrible monstruo no es su madre. -Que curioso que le cueste tanto decirle madre a esa mujer, casi pareciera que le tiene desprecio y resentimiento en lugar de amor...-aprieta su mandíbula con fuerza, pero no responde absolutamente nada. Parece que le he dado al clavo. Me toma unos segundos darme cuenta hacia donde nos dirigimos por el camino que esta tomando. ¿Acaso me planea llevar a su casa? ¿Con el permiso de quien o porque m****a? Este tipo se cree el dueño y señor de todo. En cuanto estaciona frente a su casa y sale del auto, ignorando toda expresión colérica que le doy, el apellido Rowell se me sube a la cabeza y me hace sacar las garras. Si cree que tiene el control, lo voy a frenar de golpe y lo bajaré de ese m*****o asiento en el que se ha subido. Hace el intento de abrir mi puerta, pero le he puesto el seguro y se lo he impedido. Puedo jugar sucio y puedo jugar como niña, de cualquier forma ganaré la partida. -No estoy de humor para esto Valeria, así que abra esta m****a y saque su t*****o del auto...-alzo lentamente mi mano derecha, arrastrando el dorso por el vidrio de la ventana y bajo todos los dedos, excepto el del medio. -Váyase a la mierda...-digo con la dulce sensación en la boca y cuerpo de haber ganado esta partida. -Créame que pertenezco ahí, pero antes de volver a hundirme, la llevaré conmigo si no se apresura a salir del puto auto ahora...-dice mientras prueba a ver si he quitado el seguro de la puerta.-¿desea que la saque como a una niña malcriada?...-le doy una mirada de desafío antes de acomodarme mucho mejor en mi asiento. Niña malcriada mi pie.-usted lo pidió...-dice antes de ponerse a caminar hacia la parte trasera del coche. ¿Que demonios planea hacer? Por el espejo puedo ver como se agacha y busca algo, pero no puedo ver exactamente qué es lo que busca. ¿Tendrá alguna llave o alguna cosa para poder entrar aquí? En cuanto lo veo levantarse y alzar su mano derecha con una piedra, abro la puerta del golpe y salgo apresuradamente. Este m*****o loco planeaba romper la ventana para entrar a su propio auto. ¿Que demonios le sucede? -¿Acaso esta loco? ¿Planeaba destruir su auto sólo para sacarme de el?...-tira el objeto que tenía en la mano al suelo y mete sus manos en los bolsillos. -No, sólo le hice creer eso para sacarla del auto...-eso me confunde aún más de lo que estaba. La respuesta me llega cuando él baja la vista rápidamente al suelo, al punto exacto donde a dejado caer la piedra y yo lo imito. -¿Eso es un pañuelo?...-digo en un susurro. Este hijo de su madre sólo quería hacerme creer que era una piedra para sacarme del auto.-eso es jugar sucio...-ladea ligeramente la cabeza ante mis palabras. -¿Cuántos años cree usted que tengo? Quizá no se ha dado cuenta que tengo suficiente edad como para ponerme a seguirle el ridículo numerito que usted estaba haciendo frente a mi casa...-entrelazo los brazos en mi pecho y avanzo lentamente hasta quedar frente a frente. -Nadie le pidió que me trajera aquí ni que me sacara de ahí y mi madre no cuenta como una persona relevante para que lo hiciera...-vamos a ver si este tipo me dirá la verdad ahora o seguirá actuando como alguien frío e indiferente. -Tiene razón, yo la traje aquí por mi cuenta y eso se debe a que tengo algo que proponerle...-gira para comenzar a caminar hacia la puerta de su casa. Este tipo debe creer que entraré a ese sitio con él. -No planeo dejarlo entrar entre mis piernas nuevamente...-se detiene de golpe en su sitio, pero no gira para mirarme. -¿Y quién le ha dicho que yo d***o entrar ahí nuevamente?...-y sin decir más, entra a su casa. Me ha dejado sin palabras. Me tomo unos segundos para bajar mi orgullo y seguirlo hasta el interior de la casa. Orgullo mi pie. Este m*****o me destruye todo rastro de orgullo que tengo en las venas y me deja en el suelo ahogándome en la humillación. Cierro la puerta detrás de mi y entro al elevador para ir a la planta de arriba donde se ubica realmente la casa de él. Es una casa maravillosa de tres pisos, pero en la puta vida podría vivir en ella. Las puertas del ascensor se abren una vez que estoy en el piso de arriba y yo salgo de el. Es curioso que después de no sé cuantos días de no estar aquí, me sienta feliz de volver. Avanzo hacia la sala para buscar al imbécil de Gabriel, cuando sus brazos me sostienen la cadera y me cubren la boca mientras me arrastra hacia su estudio. ¿Que mierdas le sucede ahora? Hago el intento de soltarme, pero me detengo en cuanto oigo los tacones de dos mujeres en el mármol. ¿Acaso son sus conquistas? -Parece que hicimos el viaje hasta aquí para nada...-esa voz es de su...madrastra. Por la r*****a de la puerta puedo ver a Sophie y a la madrastra de Gabriel de pie a unos pasos de distancia de nosotros. -¿Que m****a hacen esas dos aquí?...-dice él en un susurro para sí. Si él no sabe que hacen ellas dos aquí, significa que han venido sin ser invitadas. -¿Deberíamos esperarlo?...-la voz de esa estúpida de Sophie ahora sólo me da repugnancia. -Maldición...-él saca el teléfono de su bolsillo con la mano que tenía en mi cintura y le marca a no sé quién.-saquen a ese par de mi casa ahora...-no he podido pensar con coherencia desde hace rato por culpa de que su cuerpo está completamente pegado al mío y gracias a ello puedo sentir el tremendo pedazo de carne que le cuelga entre las piernas. Debo pensar con claridad, pero no puedo.-¿a qué m****a se refieren con que no quieren irse hasta verme?...-suena muy molesto ahora mismo, pero yo no puedo evitar desearlo aún más. A la m****a todo. Me pongo de puntillas para que mi t*****o roce con su m*****o y su cuerpo de inmediato reacciona a ello. Giro ligeramente mi rostro y de inmediato noto que su mirada está puesta en mi t*****o. -Lo vamos a esperar hasta que vuelva...-le dice su madrastra a la nana de Gabriel. El arrastra la mano que tenía en mi boca por mi cuello, mi pecho, mi abdomen y finalmente la adhiere a mi cadera para ayudarme a mi moverme en círculos sobre su m*****o. -¿Esta seguro que no desea estar ahí?...-pregunto casi sin aliento cuando lo siento duro y firme contra mi t*****o. -¿Y usted de que no me dejará entrar ahí?...-ambos hemos dicho estupideces que no son ciertas y la prueba esta aquí. Me desea y yo a él, es todo. -Gabriel...-aferro mi mano a su espalda y comienzo a bajar lentamente hasta su t*****o. Necesito sentirlo ahora o explotaré. De un movimiento rápido y sin despegarme de su cuerpo, me hace girar en mi sitio y hace inclinarme hasta que mi pecho pega contra una mesa junto a la puerta. Es delicado y elegante cuando se mueve, pero también se siente la necesidad y el d***o. -Este m*****o uniforme me nubla el juicio cada vez se lo veo puesto...-baja ambas manos hasta mis muslos y comienza a subir lentamente por abajo del vestido. Mi respiración está agitada y mi cuerpo está hirviendo, mi sangre grita por sentirlo en lo más profundo de mí. -Entonces entiende lo que siento cada vez que lo veo...-digo casi sin aliento cuando una de sus manos entra en mi ropa interior y comienza a masajear el punto que sólo se ha puesto húmedo por él. -Parece que soy culpable por eso...-dice en un susurro contra mi oído. Su voz es embriagante y seductora.-tendré que hacerme responsable de lo que he hecho y saciarla hasta que olvide lo que le he provocado...-rodea lentamente ese punto y yo arqueo la espalda ligeramente. Necesito que haga algo o explotaré. -Gabriel...-me aferro con fuerza a la mesa cuando su dedo entra ligeramente en mi interior y sale de inmediato. No quiero su dedo, quiero su pene, pero eso se ha sentido de maravilla. -Suplique que lo haga...-dice en un susurro en mi oído antes de plantar un pequeño beso detrás de mi oreja.-suplique que la haga mía aquí y ahora...-su dedo vuelve a entrar en mi interior, pero sale de inmediato. Maldita sea, necesito que lo deje ahí. -Yo no le supli...Oh por...Gabriel.-su dedo interrumpe mis palabras cuando entra más profundo y sale nuevamente.-por favor Gabriel, por favor hágame suya ahora...-digo dándole un ligero golpe a la madera debajo mío. Me volveré loca si no me deja sentirlo. -Como desee...-escucho como se quita el botón del pantalón y baja la bragueta antes de subir mi vestido ligeramente, con una agilidad increíble y bajar mi ropa interior. Estaba deseando este momento, lo estaba deseando con locura.-Valeria...-dice en un susurro en mi oído mientras la punta de su m*****o roza ese punto que ahora está húmedo y aguardando por él.-no vuelva a decir esas cosas sobre mí...-su m*****o entra lentamente en mi interior y yo arqueo la espalda un poco más que antes. Esto es lo mejor que he sentido en toda mi puta vida. -¿Que cosas?...-pregunto en medio de gemidos. Ahora mismo no recuerdo que dije y que no dije de él. El empuja con fuerza contra mi y yo gimo con disimulo para no llamar la atención de ese par de estúpidas. Esto se siente tan delicioso que desearía que este momento sea eterno. -Que esa mujer ha poseído mi cuerpo...-alzo la mirada lentamente y la clavo donde se encuentran las dos mujeres de pie todavía.-ella nunca va a poseer algo que le pertenece a otra persona...-mi mirada se dirige lentamente hacia Sophie. Esas dos mujeres me hacen perder los estribos, me hacen sentir una porquería que sube desde mi estómago y frena en mi garganta. Desearía que ambas se fueran de una vez por todas de la vida de Gabriel, ambas son horribles y aunque él no es una moneda de oro, es mejor que ellas y aunque sé que eso jamas pasará, estoy feliz porque este momento es mío, porque yo estoy disfrutando de esta dulce perdición y ellas no, él esta haciéndome suya y lo disfruta, mientras que ellas están ahí esperando por lo que no tendrán
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