Ya hemos llegado y le he visto la cara a Floyd. Mi buen humor se ha esfumado en cuestión de segundos, está sentado con las piernas cruzadas y una mejilla roja. Tiene los labios de un color rosado extraño, como si hubiera utilizado pintalabios, su ropa es una pijama de rayas negras con rojas, su cabello está desordenado y come pudin con lentitud. Nunca lo había visto en un hábitat tan común, tan sencilla y tan adorable. Sus ojos irradian una luz diferente, tanto que me emociona verle de esa manera. Floyd Jane no es de mi agrado en general, verle la cara me hace sentir irritada y el día de hoy no fue la excepción, no obstante, cuando me puse a detallarlo, los sentimientos cambiaron, aún más, cuando sus ojos se posaron en mí. Estaban abiertos y fijos en mis dedos, le intenté sonreír de for

